Un laboratorio para preguntarse qué seguirá siendo humano cuando la IA transforme el trabajo

Connecting Brains reunirá en Barcelona a 12 líderes para explorar cómo deberían evolucionar las organizaciones ante la inteligencia artificial. El Laboratorio de Inteligencia Humana propone 90 minutos para hablar de autonomía, confianza, responsabilidad y de aquellas capacidades humanas que merece la pena proteger.

NOTICIA

En colaboración con Connecting Brains

9/14/20263 min leer

La inteligencia artificial avanza deprisa. Las organizaciones, no necesariamente al mismo ritmo.

Mientras las empresas incorporan asistentes, automatizaciones y agentes capaces de asumir cada vez más tareas, buena parte de sus estructuras continúan respondiendo a una lógica mucho más antigua: jerarquías, supervisión, control de la información y decisiones que necesitan recorrer diferentes niveles antes de producirse.

La llegada de la IA plantea así una cuestión que va más allá de la tecnología.

Quizá no sea suficiente preguntarse cómo introducir inteligencia artificial en las organizaciones. También habrá que preguntarse qué tipo de organización queremos construir alrededor de ella.

Esa es la conversación que propone el Laboratorio de Inteligencia Humana, un encuentro promovido por Connecting Brains que reunirá el próximo 30 de septiembre en Barcelona a un grupo reducido de líderes para reflexionar sobre cómo están cambiando el liderazgo, el trabajo y las relaciones dentro de las empresas.

El formato se aleja deliberadamente de una conferencia tradicional: 12 personas, 90 minutos y una organización por imaginar.

Antes de acelerar, preguntarse hacia dónde

El punto de partida del encuentro resulta especialmente pertinente en un momento en el que buena parte de la conversación empresarial parece concentrada en acelerar la adopción de la inteligencia artificial.

Automatizar más. Ganar productividad. Incorporar agentes. Reducir tareas administrativas.

El Laboratorio de Inteligencia Humana propone hacer algo diferente: detenerse antes de acelerar.

Durante la sesión, los participantes trabajarán sobre dos preguntas principales: qué capacidades humanas necesitan proteger y potenciar las organizaciones y cómo construir entornos con mayor autonomía, confianza y responsabilidad compartida.

No se trata, por tanto, de anticipar qué nueva herramienta llegará después, sino de discutir qué características debería tener una organización capaz de utilizar esa tecnología sin perder aquello que necesita seguir siendo humano.

Montse Marsal: «No conocemos todavía la forma exacta de esa organización»

Detrás de la iniciativa está Montse Marsal, fundadora de Connecting Brains, que plantea el laboratorio como un espacio de exploración y no como una sesión destinada a ofrecer respuestas cerradas.

«El Laboratorio de Inteligencia Humana es una invitación a detenernos antes de acelerar. A preguntarnos qué queremos conservar, qué necesitamos soltar y qué debemos empezar a construir».

Marsal imagina organizaciones “más ágiles, vivas y profundamente humanas”, en las que la tecnología permita ampliar las capacidades de las personas sin sustituir su responsabilidad.

Su reflexión introduce además cuestiones que van mucho más allá de la IA.

«Empresas donde la tecnología amplíe nuestras capacidades sin sustituir nuestra responsabilidad. Donde el liderazgo pueda circular. Donde la información no sea una forma de poder, sino un recurso compartido. Y donde las personas encuentren espacio para pensar, aportar y crecer».

La cuestión de fondo es relevante porque incorporar inteligencia artificial a una organización no transforma necesariamente su manera de trabajar.

Una empresa puede utilizar tecnología mucho más avanzada y, al mismo tiempo, conservar prácticamente intactas sus estructuras de decisión, sus dinámicas de control o su concepción del liderazgo.

La IA también obliga a revisar el liderazgo

Cuanto mayor sea la capacidad de la tecnología para generar información, analizarla y ejecutar determinadas tareas, más difícil resultará justificar organizaciones construidas alrededor del acceso privilegiado al conocimiento o de la supervisión permanente.

Eso puede obligar a revisar algunos equilibrios.

Si las personas disponen de mejores herramientas para tomar decisiones, ¿puede aumentar también su autonomía?

Si la información resulta más accesible, ¿qué papel desempeñan las jerarquías que tradicionalmente la concentraban?

Y si la IA puede asumir una parte creciente del trabajo operativo, ¿qué esperamos entonces de quienes lideran personas?

Son preguntas que no tienen una respuesta exclusivamente tecnológica.

Afectan al diseño organizativo, la cultura, la confianza y, de manera muy directa, a Recursos Humanos.

Doce líderes y una organización todavía por construir

El carácter reducido del encuentro forma parte de su propuesta.

Frente a los grandes congresos y jornadas alrededor de la inteligencia artificial, el Laboratorio reunirá únicamente a 12 líderes, con la intención de facilitar una conversación en la que puedan aparecer dilemas reales y no únicamente discursos sobre el futuro del trabajo.

“No conocemos todavía la forma exacta de esa organización. Precisamente por eso necesitamos explorarla juntos”, explica Marsal.

Su conclusión resume también la tesis que quiere poner a prueba el encuentro:

«El futuro del trabajo será humano si tomamos la decisión consciente de diseñarlo así».

Quizá ahí esté una de las conversaciones que la aceleración tecnológica puede hacer cada vez más necesaria.

Porque el futuro del trabajo no dependerá únicamente de hasta dónde consiga llegar la inteligencia artificial.

También dependerá de las decisiones que tomemos sobre todo aquello que no queremos delegarle.

Laboratorio de Inteligencia Humana
📅 30 de septiembre de 2026 · 18:30–20:00 h
📍 Palo Alto · Calle Pellaires, 30 · Barcelona
🎟️ Participación gratuita · 12 plazas

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