Sólo un 11% de los trabajadores españoles incluye a la IA como parte de su flujo de trabajo

Un estudio de Salesforce revela que más de un tercio de los trabajadores españoles sigue mostrando escepticismo hacia la inteligencia artificial y que solo una minoría la ha integrado realmente en su trabajo diario.

NOTICIA

Redacción

6/12/20261 min leer

La inteligencia artificial está avanzando a gran velocidad, pero no todos los países la están adoptando al mismo ritmo. Según una encuesta internacional realizada por Salesforce a más de 1.500 trabajadores de oficina, el 37% de los profesionales españoles se declara escéptico respecto a la IA y únicamente un 11% afirma que forma parte habitual de su flujo de trabajo.

El dato resulta especialmente relevante porque confirma una tendencia observada en otros estudios internacionales: los países que muestran una mayor confianza en la tecnología son también aquellos donde la adopción es más elevada. Mientras mercados como India lideran tanto la confianza como el uso cotidiano de la IA, en Europa y Norteamérica persisten más dudas sobre su impacto.

Sin embargo, el principal obstáculo no parece ser el miedo a perder el empleo. Un tercio de los trabajadores españoles señala que muchos proyectos piloto fracasan porque las herramientas generan resultados poco fiables, genéricos o poco útiles para el trabajo real. La experiencia, más que la tecnología, se convierte así en el principal factor de adopción.

De hecho, los profesionales que han conseguido incorporar la IA a su día a día comparten varios elementos en común: reciben formación específica, utilizan herramientas integradas en sus procesos habituales, confían en la seguridad de los datos y disponen de soluciones adaptadas a su función concreta.

La conclusión del estudio es sencilla: la adopción de la IA no depende únicamente de desplegar nuevas herramientas. Requiere generar confianza, acompañar el aprendizaje y demostrar valor en el trabajo cotidiano. Cuando eso ocurre, la inteligencia artificial deja de percibirse como una innovación tecnológica y empieza a convertirse en una ventaja competitiva.

Quizá la verdadera brecha no esté entre quienes usan IA y quienes no la usan, sino entre las organizaciones que están creando las condiciones para adoptarla y aquellas que siguen esperando que la tecnología resuelva por sí sola el problema.