Siete de cada diez españoles han ido a trabajar enfermos en el último año
Un estudio de Gi Group Holding e Ipsos revela la cara menos visible del absentismo laboral: el presentismo. Mientras el 77% de los españoles considera que las ausencias son un problema grave, el 66% asegura que solo solicita una baja cuando resulta realmente necesario. Los datos reabren el debate sobre la salud, la prevención y la responsabilidad de las empresas.
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El absentismo laboral se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas españolas. Su impacto en la productividad, la organización de los equipos y los costes laborales ocupa cada vez más espacio en la agenda de Recursos Humanos.
Sin embargo, hay otra realidad que recibe mucha menos atención: las personas que acuden a trabajar cuando deberían estar recuperándose de una enfermedad.
Cerca de siete de cada diez españoles afirman haber trabajado enfermos al menos una vez durante los últimos doce meses. Es una de las principales conclusiones del informe «Tendencia y análisis del absentismo laboral en España», elaborado por Gi Group Holding en colaboración con Ipsos y presentado en Madrid en un encuentro patrocinado por Vitaance.
El estudio ofrece una perspectiva diferente sobre un fenómeno que habitualmente se analiza a partir de las cifras de ausencias.
Mientras las organizaciones buscan fórmulas para reducir el absentismo, una parte importante de los trabajadores reconoce haber seguido desempeñando su actividad pese a encontrarse enferma.
Esta contradicción plantea una pregunta relevante: ¿estamos analizando el problema de las ausencias sin prestar suficiente atención a las condiciones que llevan a las personas a trabajar cuando no están bien?
El presentismo: la otra cara del absentismo laboral
Según los resultados del informe, el 50% de los encuestados afirma haber trabajado enfermo en lugar de solicitar una baja durante el último año.
Otro 19% señala haber combinado ambas situaciones: acudir al trabajo estando enfermo y solicitar una baja en otras ocasiones.
Por su parte, el 11% asegura haber cogido una baja cuando la necesitó, mientras que aproximadamente dos de cada diez personas no se identifican con ninguna de estas circunstancias.
Estos datos ponen el foco en el presentismo laboral, un fenómeno que puede pasar desapercibido en los indicadores tradicionales de absentismo.
Una persona puede estar físicamente en su puesto de trabajo y, sin embargo, no encontrarse en condiciones adecuadas para desarrollar su actividad.
Las consecuencias pueden ir más allá del rendimiento individual. Dependiendo de la enfermedad y del puesto, trabajar sin haberse recuperado puede dificultar la recuperación, aumentar determinados riesgos y afectar al funcionamiento del equipo.
El informe no permite establecer por qué cada persona decide acudir enferma a trabajar. Pueden intervenir factores económicos, profesionales, culturales o personales.
Pero sí muestra que esta conducta está lejos de ser excepcional.
Mayte Micó, responsable del Informe de Absentismo de Gi Group Holding, considera que estos resultados deberían impulsar una reflexión sobre las condiciones de trabajo.
«Acudir al trabajo estando enfermo puede responder a distintas circunstancias, pero pone sobre la mesa la necesidad de seguir promoviendo entornos laborales en los que la salud y el bienestar de las personas sean una prioridad», señala.
El 66% asegura que solo solicita una baja cuando es necesaria
Otro de los hallazgos del estudio cuestiona algunas de las percepciones más extendidas sobre el comportamiento de los trabajadores.
El 66% de los españoles afirma que únicamente solicita una baja laboral cuando resulta realmente necesario.
El porcentaje es todavía mayor entre los profesionales de la generación Z, donde alcanza el 73%, frente al 68% registrado entre millennials y generación X.
Además, cerca de la mitad de los encuestados considera que muchas personas retrasan la decisión de solicitar una baja más de lo que deberían.
Esta percepción es especialmente elevada entre la generación Z, donde alcanza el 68%.
Los resultados dibujan una realidad compleja.
Por un lado, existe una preocupación social importante por el absentismo. Por otro, muchas personas reconocen comportamientos que apuntan en la dirección contraria: continuar trabajando pese a encontrarse enfermas o retrasar el momento de solicitar una baja.
Conviene recordar que estas cifras reflejan las respuestas y percepciones de los encuestados, no una comprobación clínica o administrativa de cada situación.
Aun así, permiten cuestionar una lectura del absentismo centrada exclusivamente en el posible uso indebido de las bajas laborales.
El 77% considera que el absentismo es un problema grave
El estudio también confirma que el absentismo genera una elevada preocupación social.
El 77% de los españoles lo considera un problema grave, mientras que el 53% cree que existe cierto abuso o picaresca en la utilización de las bajas laborales.
Sin embargo, cuando se pregunta por sus causas, las respuestas muestran una diversidad de interpretaciones.
Un 20% señala la falta de compromiso o motivación de algunos trabajadores y otro 20% apunta a la facilidad para acceder a las bajas o a posibles situaciones de abuso.
Las condiciones laborales precarias aparecen como causa principal para el 15% de los encuestados, el mismo porcentaje que menciona los problemas de salud mental, el estrés o el burnout.
También existen diferencias generacionales.
Los millennials destacan los problemas de salud mental y el agotamiento como principales causas. La generación Z y la generación X apuntan con mayor frecuencia a la facilidad de acceso a las bajas o a posibles abusos, mientras que los baby boomers señalan principalmente la falta de compromiso o motivación.
Estas respuestas reflejan cómo interpreta la sociedad el absentismo, pero no permiten determinar el peso real de cada causa en las bajas registradas.
La distinción es importante para evitar que las percepciones se conviertan automáticamente en diagnósticos.
Una confusión persistente entre las bajas médicas y las ausencias injustificadas
Uno de los resultados más reveladores del informe tiene que ver con el significado que la población atribuye al absentismo.
El 45% de los encuestados lo relaciona principalmente con las faltas injustificadas al trabajo.
Un 22% piensa primero en las bajas médicas, mientras que el 27% incluye ambas situaciones.
La confusión resulta especialmente relevante si se compara con las cifras oficiales.
Según los datos recogidos en el informe a partir del INE, el absentismo laboral alcanzó el 7,2% de las horas pactadas en el segundo trimestre de 2026.
De ese porcentaje, 5,6 puntos correspondieron a ausencias por incapacidad temporal, aproximadamente el 78% del absentismo total.
Es decir, una parte mayoritaria de las horas de ausencia contabilizadas está vinculada a procesos de incapacidad temporal, no necesariamente a comportamientos injustificados.
Silvia Bravo, directora de Opinión Pública de Ipsos, advierte sobre la distancia entre la realidad estadística y la percepción social.
«Aunque una gran parte del absentismo está vinculada a bajas médicas, muchas personas siguen asociándolo principalmente a ausencias injustificadas», explica.
A su juicio, esta confusión puede favorecer una interpretación del problema basada en el control y la sospecha, en lugar de prestar atención a sus causas.
Para Recursos Humanos, esta diferencia no es menor.
Una baja médica justificada y una ausencia injustificada no son situaciones equivalentes y no deberían abordarse desde los mismos criterios de gestión.
No todas las comunidades presentan el mismo patrón de bajas
El informe también identifica diferencias territoriales en la incidencia y duración de los procesos.
Según los datos presentados, Navarra registra la mayor tasa de nuevas bajas, con un 54%, seguida de Cataluña, con un 48%, y Canarias, con un 46%, frente a una media nacional del 35% en el indicador utilizado por el estudio.
En el extremo contrario aparecen Extremadura, con un 20%, y Galicia, con un 24%.
Sin embargo, las comunidades con menos procesos nuevos no son necesariamente las que presentan una menor duración de las bajas.
Galicia registra la mayor duración media, seguida de Extremadura, mientras que Navarra y Cataluña presentan procesos de duración inferior al promedio.
La comparación pone de manifiesto que el absentismo no puede interpretarse únicamente a partir del número de bajas.
La frecuencia de los procesos y su duración son dos dimensiones diferentes que pueden tener consecuencias distintas para las empresas.
No es lo mismo gestionar un volumen elevado de ausencias breves que un número reducido de procesos prolongados.
Para los departamentos de Personas, comprender estas diferencias resulta fundamental a la hora de planificar coberturas, acompañar reincorporaciones y diseñar medidas preventivas.
Casi la mitad de los españoles cree que muchas bajas podrían prevenirse
Uno de los datos más relevantes para las organizaciones es que el 49% de los encuestados considera que muchas bajas podrían evitarse mediante una mejor prevención, conciliación o gestión sanitaria.
Esta percepción desplaza parte de la conversación desde el control de las ausencias hacia las condiciones que pueden contribuir a reducir determinados riesgos.
La prevención de problemas de salud, la adaptación de los puestos, la gestión de las cargas de trabajo y la conciliación pueden desempeñar un papel importante.
Sin embargo, también es necesario evitar una conclusión simplista: no todas las bajas son prevenibles y no todas dependen de decisiones empresariales.
Existen enfermedades y circunstancias personales cuya aparición o duración no puede atribuirse directamente al entorno laboral.
La responsabilidad de las organizaciones consiste en actuar sobre aquellos factores que sí pueden gestionar y ofrecer un acompañamiento adecuado cuando una persona necesita ausentarse.
El informe recoge, además, que tres de cada cuatro españoles consideran que las empresas pueden desempeñar un papel importante en la reducción del absentismo.
Un 45% defiende que empresas, trabajadores y administraciones deben implicarse por igual en su abordaje.
La conclusión apunta a la necesidad de una respuesta compartida, en lugar de trasladar toda la responsabilidad a una sola parte.
Recursos Humanos ante un problema que no se resuelve únicamente con control
Los resultados de Gi Group Holding e Ipsos llegan en un momento en el que muchas empresas están reforzando sus sistemas de seguimiento y análisis de las ausencias.
Disponer de información fiable es necesario para identificar tendencias, comprender el impacto organizativo y planificar los recursos.
Pero medir mejor el absentismo no equivale automáticamente a comprender mejor sus causas.
Una estrategia centrada exclusivamente en reducir las cifras puede dejar fuera cuestiones importantes, como el presentismo, la prevención de riesgos psicosociales o las dificultades que encuentran algunos profesionales para gestionar una enfermedad sin sentir que perjudican a su equipo.
También puede generar un efecto contraproducente si los trabajadores interpretan que solicitar una baja médica legítima será recibido con sospecha.
El desafío para Recursos Humanos consiste en combinar una gestión rigurosa de las ausencias con una cultura que permita hablar de salud sin estigmatización.
Esto implica analizar los datos, mejorar la prevención, formar a los responsables de equipo y facilitar reincorporaciones adecuadas cuando sean necesarias.
También exige distinguir entre situaciones que requieren medidas organizativas, problemas de salud que necesitan atención sanitaria y posibles irregularidades que deben tratarse mediante los procedimientos correspondientes.
El absentismo no cuenta toda la historia de la salud laboral
El informe «Tendencia y análisis del absentismo laboral en España» introduce un matiz importante en uno de los debates más presentes en la actualidad de Recursos Humanos.
España registra niveles elevados de absentismo y las organizaciones necesitan comprender su impacto.
Pero, al mismo tiempo, una proporción significativa de personas reconoce haber trabajado estando enferma.
Ambas realidades pueden coexistir.
Y analizarlas por separado puede conducir a decisiones incompletas.
El absentismo permite conocer una parte del tiempo de trabajo perdido. El presentismo recuerda que la presencia física tampoco garantiza que una persona esté en condiciones de trabajar.
Por eso, una estrategia de salud laboral no debería tener como único objetivo reducir el número de ausencias.
También debe procurar que quienes trabajan puedan hacerlo en condiciones adecuadas y que quienes necesitan recuperarse dispongan del tiempo y el acompañamiento necesarios.
La pregunta para las empresas no es únicamente por qué faltan las personas al trabajo, sino también por qué algunas siguen acudiendo cuando están enfermas.
Entender ambas situaciones puede ser el primer paso para abordar el absentismo con menos prejuicios y mejores decisiones.
