"Si no tienes tiempo para cuidarte, te va a sobrar tiempo para enfermarte"

Victoria Ambrós lleva más de una década ayudando a empresas y directivos a prevenir el estrés antes de que se convierta en burnout. Una conversación sobre liderazgo, salud mental y la necesidad de entender el bienestar como una decisión estratégica de negocio.

ENTREVISTA

Redacción

6/27/20268 min leer

Después de sufrir un proceso de burnout que cambió por completo su vida profesional, Victoria Ambrós decidió dedicar su carrera a ayudar a organizaciones y líderes a prevenir aquello que ella misma vivió. Hoy acompaña a empresas en el desarrollo de entornos de trabajo más saludables y sostenibles, convencida de que no hay resultados duraderos sin personas capaces de sostenerlos.

La Voz del Talento: Durante años ocupaste puestos de responsabilidad en el mundo empresarial hasta que el estrés te obligó a parar. Mirando atrás, ¿qué señales estabas ignorando y que hoy reconoces como las primeras alertas de agotamiento?

Victoria Ambrós: Las señales estaban claras. Todo el tiempo mi mente estaba trabajando. Daba igual lo que estuviese haciendo físicamente, dentro o fuera de mi horario de trabajo; yo seguía viendo clientes, estableciendo opciones de diálogo, mejorando propuestas, etc.

Iba al salir del trabajo a la escuela de negocios a estudiar inglés empresarial y todos los diálogos de prácticas estaban sustentados en mi trabajo.

Por otro lado, mi cuerpo también estaba gritando. Mi piel fue la primera en dar la voz de alarma. Constantemente tenía reacciones alérgicas que no era capaz de determinar qué las causaba; continuamente sufría erupciones, medicación constante para evitarlas y cortisona, que además me irritaba aún más el carácter. En la peor época tenía las manos tan agrietadas que tenía que ducharme con guantes para que el gel no me hiciera doler las heridas.

Las noches eran una tortura de pesadillas.

Yo no era consciente de lo dura que era en mis exigencias con los demás, de lo autoexigente que era conmigo misma y con el equipo. Pero los demás sí que se daban cuenta. De hecho, una persona de una empresa proveedora comentó que yo era un hueso duro de roer. Cuando me lo dijeron, me sorprendió muchísimo; tenía la sensación de ser exigente, pero razonable.

La Voz del Talento: Aquel proceso personal cambió el rumbo de tu carrera y te llevó a especializarte en reducción de estrés y bienestar organizacional. ¿Qué descubriste sobre el estrés que contradice muchas de las creencias que siguen existiendo en las empresas?

Victoria Ambrós: Aprendí muchísimo del estrés; de hecho, es uno de los mayores maestros que he tenido.

En aquella época todo directivo estaba bien considerado si no tenía tiempo para nada, ni siquiera para vida privada. Se consideraba un síntoma de compromiso con la empresa y con el desarrollo profesional. Lo habitual era trabajar entre 50 y 60 horas a la semana y, al salir, realizar algunas formaciones de especialización: idiomas, marketing, técnicas de venta, liderazgo de equipos, etc.

Aprendí que el estrés es un buen recurso puntual, pero un enemigo acérrimo a nivel personal y profesional.

Además, tiene una característica que lo hace aún más duro: se disfraza para pasar desapercibido. Se disfraza de exigencia, de perfeccionismo, de productividad, de eficiencia o de compromiso.

Hoy la neurociencia lo tiene claramente estudiado: el estrés crónico enferma, y yo me especialicé para transmitir todo el conocimiento que hoy tenemos y facilitar herramientas que eviten que las personas enfermen como consecuencia del estrés y el burnout.

La Voz del Talento: Llevas más de una década ayudando a organizaciones a prevenir el burnout y desarrollar entornos de trabajo más saludables. ¿Cuál es el problema real que intentas resolver cada vez que entras en una empresa?

Victoria Ambrós: Intento que desarrollen conciencia de lo perjudicial que es para el desarrollo del negocio que las personas estén sobrepasadas por el estrés.

Sobre todo, intento evitar que las personas y las organizaciones lleguen al desfiladero donde la huida hacia delante sea la única opción.

Trato de evitar que las personas se rompan y enfermen como consecuencia del estrés y de que las organizaciones adopten prácticas preventivas que hagan de las empresas lugares donde las personas quieran estar y no espacios donde solo se va a cobrar un salario y, cuanto antes suene la campana para irse, mejor.

La Voz del Talento: Sueles insistir en que la prevención es mucho más eficaz que la intervención tardía. Sin embargo, muchas organizaciones siguen actuando cuando el problema ya existe. ¿Por qué nos cuesta tanto invertir en prevención?

Victoria Ambrós: Nos cuesta invertir en prevención porque no se ve el daño que el estrés produce en toda la organización hasta que es demasiado tarde.

Se aplica la máxima de que, si no se ve, "no existe". Y el estrés en una organización es como la polilla en un armario: cuando te das cuenta, tienes que tirar con todo porque ya no hay forma de recuperarlo.

Lo mismo pasa en las organizaciones. Cuando yo caí, llevaba 16 años trabajando en la empresa y, cuando salí de la organización, cuatro personas más se despidieron a los pocos meses.

No era una cuestión de una sola persona. La organización se había convertido en un espacio donde ya no era interesante estar ni a nivel personal ni profesional. La desconexión se convirtió en estampida de talento.

La Voz del Talento: Has afirmado en varias ocasiones que las personas no suelen abandonar las empresas por el salario, sino por los ambientes de trabajo. ¿Qué comportamientos o dinámicas son los que más deterioran la salud emocional de los equipos?

Victoria Ambrós: No hay una sola dinámica. En realidad, todo el ambiente se convierte casi en un campo de minas.

La comunicación desaparece, todos desconfían de todos y tienen claro que no se puede hablar de nada que sea distinto a lo que los jefes dicen.

Solo se obedecen instrucciones. No se piensa, no se habla; solo se ejecuta. Y cuando los resultados no acompañan, entonces se buscan culpables y, si es el del escalafón más bajo, mejor.

En estas condiciones, ir a trabajar es un castigo más que una actividad donde uno puede desarrollar sus capacidades y aportar y recibir valor con lo que hace.

La Voz del Talento: Se habla mucho de bienestar corporativo, pero a menudo se traduce en acciones aisladas o campañas puntuales. ¿Cuál es la diferencia entre una empresa que realmente cuida a sus personas y otra que simplemente comunica que lo hace?

Victoria Ambrós: Te voy a poner un ejemplo para que veas la diferencia de las que solo postean.

En una formación de gestión de liderazgo para mandos intermedios, a los pocos minutos entra en la sala una persona con pizzas y comida que sitúa encima de la mesa. Me entero de que es la gerente de la empresa y de que, como no tuvieron tiempo de ir a comer porque la formación se hacía después de su turno de trabajo, trajo comida para que pudieran comer mientras se realizaba la formación.

Este es un ejemplo extremo, pero te voy a dar otro.

Una gran empresa, en la semana de la salud, con grandes titulares de "Cuidamos a las personas" o "Semanas de Wellness", aunque su jornada termina a las 15:00, a las 17:30 están comiendo en la oficina con el táper en sus mesas de trabajo.

Personas que siguen recibiendo cada mañana, cuando abren su PC, nuevos objetivos de venta para el día que son un 10 % mayores que los del día anterior.

Afortunadamente sí existen las que hacen bien su trabajo.

Otro ejemplo que quiero resaltar: una empresa multinacional. Cuando van a tener un proceso de alta demanda en una evaluación, me contratan para dar apoyo a los trabajadores que sientan que están muy tensos y se establece una sala a la que pueden asistir, sentarse, respirar, serenarse y después volver para realizar su evaluación de forma sosegada.

Empresas que durante todo el año entienden que la salud no es cuestión de una sesión de ocho horas sobre gestión del estrés, sino que establecen un calendario regular como medida de mantenimiento. Realizan una formación inicial de cuatro u ocho semanas y después mantenemos una reunión mensual de refuerzo para que lo entrenado se asiente y se sostenga.

Otro ejemplo: un director de Talento que hizo recientemente el Programa Destres. Al finalizar esas ocho semanas, su estrés se redujo un 19 % y su nivel de atención mental aumentó un 39 %. Estos resultados facilitarán que sus equipos lo perciban más calmado, con una mente mucho más clara y, por tanto, mucho más confiable en sus decisiones y demandas.

Las personas que realizan el programa reducen de media su estrés en porcentajes que llegan al 25 % y aumentan su capacidad de atención mental también más de un 30 %, dependiendo de su punto de partida.

La Voz del Talento: La tecnología y la inteligencia artificial están transformando la forma de trabajar. ¿Crees que estos avances ayudarán a reducir el estrés o corremos el riesgo de crear organizaciones todavía más aceleradas?

Victoria Ambrós: Creo que la tecnología no es la causa del estrés. La causa son las personas que dirigen y eligen cómo se aplicará la tecnología.

La cuestión es cómo queremos dibujar el futuro: habitable y sostenible o, simplemente, utilizar la inteligencia artificial para ganar más, ¿a costa de la falta de ética?

La Voz del Talento: Si pensamos en los próximos años, ¿qué debería aprender cualquier líder para construir equipos más resilientes, comprometidos y emocionalmente saludables?

Victoria Ambrós: Es imprescindible para un líder aprender a cuidarse y a serenarse a sí mismo y, desde esa serenidad entrenada, comunicar, dirigir y potenciar las cualidades de los equipos que acompaña.

Los equipos los forman las personas y, sin ellas, aunque no lo crean, los resultados pueden ser buenos a corto plazo, pero a largo acaban hundiéndose.

Cada vez más, las generaciones jóvenes tienen claro que el látigo no funciona.

Las personas ya no estamos dispuestas a trabajar en cualquier entorno o situación. El talento necesita un entorno favorable; de lo contrario, o se queda y se desconecta, o se va a donde se sienta valorado y con posibilidades de desarrollo.

La Voz del Talento: Después de acompañar a cientos de profesionales y organizaciones, ¿qué te gustaría que comprendieran las empresas sobre la relación entre bienestar y resultados de negocio?

Victoria Ambrós: No hay resultado sostenible sin bienestar en los equipos.

Los líderes que desarrollan su inteligencia emocional aprenden a cuidarse, cuidan al equipo y cuidan a la empresa que les posibilita el desarrollo.

La cuestión es qué quiere la empresa.

¿Ganar mucho, rápido y dejar tierra quemada o trascender y dejar legado?

El bienestar no está en conflicto con el resultado del negocio; al contrario, es una decisión de estrategia empresarial inteligente.

Lo que sí está en conflicto con los resultados de negocio son los entornos que ven a los profesionales como recursos desechables una vez que se han quemado.

La Voz del Talento: Y una última pregunta. Si pudieras dejar un único mensaje a cualquier directivo que hoy piensa que el estrés es simplemente parte inevitable del trabajo, ¿qué le dirías?

Victoria Ambrós: Los trabajos vienen y van, tu salud no. Si no tienes tiempo para cuidarte, te va a sobrar tiempo para enfermarte.

Eres más importante que tu trabajo. Y cuando dejan de llamarte por teléfono o de invitarte a reuniones, sigues estando tú, tu familia y tu círculo íntimo. Si los pierdes, entonces es cuando no te queda nada.

Si te has visto reflejado en algo de lo que cuento aquí, no esperes a que tu cuerpo o tu equipo te lo griten como me pasó a mí.

Puedes hacer un test gratuito de burnout en 5 minutos en https://programadestres.com/detecta-el-burnout-antes-de-la-baja/ o enviarme un mensaje para hablar de cómo prevenirlo en tu organización.