RRHH no está para despedir por IA, está para rediseñar trabajo

La inteligencia artificial puede destruir tareas, pero también abrir nuevas formas de empleo. La diferencia no la marcará la tecnología, sino el papel que quiera asumir RRHH en esta transición.

OPINIÓN

Vicente Ribes

6/17/20262 min leer

En muchas empresas ya se ha instalado una idea peligrosa: si la IA automatiza parte del trabajo, el siguiente paso natural es reducir plantilla. Es un razonamiento rápido, seductor para cualquier comité de dirección y, a primera vista, hasta lógico. Pero precisamente por eso conviene detenerse un momento. Porque cuando una organización confunde automatización con sustitución, no está transformando el trabajo: está simplificando un problema complejo.

La IA no elimina profesiones enteras de un día para otro. Lo que elimina, sobre todo, son tareas repetitivas, administrativas y previsibles. Y ahí aparece una de las decisiones más relevantes de esta década para quienes lideran personas: convertir ese tiempo liberado en ahorro inmediato o convertirlo en capacidad nueva para la organización. Dicho de otro modo, usar la IA para recortar o usarla para rediseñar.

Ese matiz cambia por completo el papel de RRHH. Si el área acepta sin discusión el relato de que la tecnología obliga a despedir, se convierte en gestora de consecuencias. Pero si entra antes en la conversación, puede ayudar a mapear tareas, detectar funciones transformables y plantear itinerarios de reskilling antes de que el debate se cierre en términos exclusivamente financieros. Ese es, a mi juicio, el verdadero salto estratégico.

Además, Europa está dejando claro que este debate ya no es solo organizativo o cultural. El AI Act considera de alto riesgo muchos sistemas de IA aplicados al empleo y exige supervisión humana, trazabilidad y gestión de riesgos cuando estas herramientas afectan a decisiones laborales. Eso significa que no bastará con decir que un algoritmo era más eficiente. También habrá que demostrar que su uso fue responsable.

Y aquí RRHH tiene una oportunidad poco habitual: pasar de administrar procesos a diseñar el futuro. Porque quizá la pregunta no sea cuántos puestos puede ahorrar una empresa con IA, sino cuántos puede reinventar antes de destruirlos. En un momento en el que tantas compañías hablan de innovación, tal vez la innovación más valiente no consista en despedir más rápido, sino en aprender a transformar mejor.