Las pymes españolas prevén crecer en 2026, pero solo el 15,6% contratará más empleados

El III Informe de Pymes y Autónomos de España de Hiscox revela que el 40,9% de los negocios espera aumentar su facturación y el 36,5% mejorar sus beneficios. Sin embargo, la mayoría apuesta por mantener sus plantillas, reflejando una recuperación de las expectativas económicas que todavía no se traslada al empleo.

NOTICIA

Redacción

10/21/20267 min leer

Las pequeñas y medianas empresas españolas afrontan 2026 con unas perspectivas económicas más favorables que en ejercicios anteriores. Sin embargo, esa confianza en el crecimiento no se está traduciendo en una intención equivalente de ampliar los equipos.

Según el III Informe de Pymes y Autónomos de España, elaborado por Hiscox, el 40,9% de las pymes prevé incrementar su facturación durante 2026, mientras que el 36,5% espera mejorar sus beneficios.

En cambio, únicamente el 15,6% contempla crear nuevos puestos de trabajo, frente a un 66,7% que tiene previsto mantener estable su plantilla.

Los datos dibujan una realidad relevante para el mercado laboral español: las empresas confían en mejorar sus resultados, pero siguen mostrando prudencia a la hora de incorporar profesionales.

La diferencia entre las expectativas de crecimiento económico y las previsiones de contratación plantea una cuestión de fondo para Recursos Humanos: ¿cómo están preparando las pymes sus equipos para crecer sin aumentar necesariamente su plantilla?

Cuatro de cada diez pymes esperan aumentar sus ingresos

Las previsiones de facturación muestran una evolución positiva respecto a buena parte de los últimos ejercicios.

En 2022, el porcentaje de pymes que esperaba incrementar sus ingresos se situaba en el 34,7%. Un año después descendió al 31,7% y en 2024 alcanzó el 32,5%.

La confianza repuntó en 2025, cuando el 42,8% de los negocios anticipaba un aumento de sus ventas, y se mantiene en niveles elevados durante 2026, con el 40,9%.

Además, el 37,1% de las empresas espera conservar una facturación similar a la del ejercicio anterior.

Las expectativas sobre los beneficios también han mejorado.

El 36,5% de las pymes confía en aumentar sus márgenes durante este año, el porcentaje más alto de la serie histórica recogida por Hiscox.

En comparación, en 2024 únicamente el 25,7% esperaba mejorar su rentabilidad, mientras que en 2025 la cifra ascendió al 34,3%.

No obstante, el optimismo no es generalizado. Un 15,5% anticipa un deterioro moderado de sus márgenes y otro 9,4% prevé una contracción más acusada.

Estas cifras reflejan un tejido empresarial con expectativas diversas, en el que conviven compañías que proyectan crecer y otras que todavía afrontan dificultades para preservar su rentabilidad.

El empleo se mantiene al margen del optimismo económico

La principal diferencia aparece al analizar las previsiones de contratación.

Mientras cuatro de cada diez negocios esperan aumentar sus ingresos, solo algo más de uno de cada seis contempla ampliar su plantilla.

El 66,7% de las empresas prevé mantener el número actual de trabajadores, lo que sitúa la estabilidad como la opción predominante.

Esta cautela no implica necesariamente que las empresas estén reduciendo su actividad o renunciando a crecer.

Sin embargo, sí muestra que las expectativas de mejora económica no van acompañadas, por el momento, de una expansión equivalente del empleo.

«Las pymes españolas están demostrando una solvencia notable para defender su actividad e impulsar la rentabilidad. Pese a la prudencia que domina la contratación, la estabilidad de los ingresos y el empuje de la industria y las empresas más jóvenes confirman la solidez de nuestro tejido empresarial», señala Javier González Gugel, director general de Hiscox Iberia.

Desde la perspectiva de Recursos Humanos, esta situación merece especial atención.

Cuando una empresa proyecta aumentar su actividad sin incorporar nuevos profesionales, necesita evaluar si sus equipos actuales disponen de las capacidades, los recursos y el tiempo necesarios para acompañar ese crecimiento.

La mejora de la productividad puede contribuir a absorber nuevas necesidades, pero no debería confundirse automáticamente con una mayor disponibilidad de las personas.

Crecer sin contratar puede ser una decisión empresarial razonable. Hacerlo sin revisar las cargas de trabajo y las capacidades de los equipos puede convertirse en un riesgo organizativo.

Las empresas de mayor tamaño muestran más disposición a contratar

El informe identifica diferencias significativas según el volumen de facturación y la dimensión de las compañías.

Entre los negocios que ingresan más de dos millones de euros anuales, el 50,4% espera incrementar sus ventas y el 47,9% confía en mejorar sus beneficios.

En este grupo, el 23,2% contempla ampliar su plantilla.

Las expectativas son más moderadas entre las empresas que facturan menos de dos millones de euros, donde el 39,3% prevé aumentar ingresos, el 34,6% mejorar sus márgenes y el 14,3% contratar nuevos profesionales.

La distancia resulta todavía más visible cuando se analiza el número de trabajadores.

Entre las pymes de 10 a 249 empleados, el 64,6% espera aumentar su facturación y el 33,6% prevé ampliar su equipo.

En las microempresas de entre uno y nueve trabajadores, el 47,7% confía en incrementar sus ingresos, pero únicamente el 11,8% contempla nuevas contrataciones.

La diferencia apunta a una cuestión importante: la capacidad para incorporar talento también está condicionada por la escala empresarial.

Las organizaciones de mayor tamaño suelen disponer de estructuras más desarrolladas para planificar sus necesidades, distribuir responsabilidades y afrontar procesos de selección.

En las empresas más pequeñas, una contratación puede representar una decisión de mayor peso económico y organizativo.

Por eso, aunque dos negocios compartan expectativas similares de crecimiento, su capacidad para transformarlas en empleo puede ser muy distinta.

La industria lidera las previsiones de crecimiento y contratación

Las diferencias también aparecen al analizar los sectores de actividad.

La industria presenta las perspectivas más favorables dentro de los segmentos recogidos por el informe.

El 53,8% de los negocios industriales espera aumentar su facturación, mientras que el 56,7% confía en mejorar sus beneficios.

Además, el 23,9% prevé incrementar su plantilla, un porcentaje superior al promedio general.

En el comercio, el 43,6% anticipa un crecimiento de ingresos y el 38,8% una mejora de sus márgenes. Sin embargo, la intención de contratar se reduce al 13,3%.

Por su parte, en la categoría de otros servicios, el 34,1% espera elevar sus ventas, el 27,1% mejorar su rentabilidad y el 14,2% ampliar el número de empleados.

Estos resultados muestran que el crecimiento económico previsto no tiene el mismo impacto sobre el empleo en todos los sectores.

Las necesidades de personal dependen de factores como el modelo productivo, la intensidad de mano de obra, la tecnología utilizada y la capacidad disponible.

Para los departamentos de Recursos Humanos, esto refuerza la importancia de vincular la planificación de plantillas a la realidad de cada actividad, en lugar de establecer objetivos de contratación únicamente a partir de las previsiones comerciales.

Las pymes jóvenes son más optimistas que las consolidadas

La antigüedad de las empresas también influye en sus expectativas.

Según Hiscox, las compañías con menos de cinco años de actividad muestran una mayor confianza en su evolución económica.

El 49,8% de estas empresas espera aumentar sus ventas durante 2026, frente al 38,9% de las organizaciones con más de cinco años de trayectoria.

En cuanto a la rentabilidad, el 41,2% de las pymes jóvenes confía en mejorar sus márgenes, frente al 35,4% de las más consolidadas.

La diferencia se mantiene en las previsiones de empleo.

El 20,3% de las empresas de reciente creación contempla incorporar profesionales, mientras que entre las de mayor antigüedad el porcentaje desciende al 14,6%.

Estos datos sugieren que las organizaciones más jóvenes presentan expectativas de expansión más intensas, aunque el informe recoge previsiones y no permite concluir que finalmente vayan a registrar un crecimiento superior.

Desde la gestión del talento, las empresas jóvenes afrontan un desafío particular: construir sus estructuras organizativas mientras desarrollan el negocio.

La contratación, la definición de funciones, la incorporación de responsables y la creación de procesos de gestión suelen avanzar de manera simultánea.

En este contexto, crecer exige algo más que sumar personas. También requiere desarrollar una organización capaz de acompañar la evolución del proyecto empresarial.

El desafío para RRHH: preparar el crecimiento sin sobrecargar los equipos

Los resultados del informe abren una conversación que va más allá de las previsiones económicas.

Si una parte importante de las pymes espera aumentar sus ingresos mientras mantiene estable su plantilla, la gestión de las capacidades internas adquiere especial relevancia.

Las empresas necesitan identificar qué competencias serán necesarias para alcanzar sus objetivos y cuáles pueden desarrollarse entre los profesionales que ya forman parte de la organización.

También deben revisar cómo se distribuye el trabajo, qué procesos pueden simplificarse y dónde existen necesidades que no pueden resolverse únicamente mediante mejoras de eficiencia.

La formación y el desarrollo profesional pueden ayudar a responder a nuevas exigencias del negocio, pero necesitan ir acompañados de una planificación realista.

De lo contrario, el crecimiento puede traducirse en una mayor presión sobre los mismos equipos.

En las pymes, donde las estructuras suelen ser más reducidas y las responsabilidades están concentradas en menos personas, estas decisiones adquieren una importancia especial.

La planificación del talento no debería comenzar cuando una empresa decide contratar, sino cuando define cómo quiere crecer.

Crecer más no siempre significa contratar más

El III Informe de Pymes y Autónomos de España de Hiscox refleja unas expectativas empresariales relativamente favorables para 2026.

El aumento previsto de los ingresos y la mejora de los márgenes muestran que una parte importante del tejido productivo confía en su capacidad para avanzar.

Sin embargo, la prudencia en la contratación introduce un matiz relevante.

El crecimiento de las empresas no se traduce necesariamente, al menos de forma inmediata, en una mayor creación de empleo.

Para Recursos Humanos, el desafío consiste en comprender cómo se relacionan ambas variables y qué decisiones permiten acompañar la evolución del negocio sin comprometer la sostenibilidad del trabajo.

Las organizaciones que prevén ampliar sus equipos necesitarán atraer profesionales y desarrollar nuevas estructuras.

Las que opten por mantener sus plantillas deberán prestar especial atención a las capacidades disponibles, la organización de las tareas y la carga de trabajo.

En ambos casos, la gestión de personas será determinante.

Porque el verdadero reto de las pymes no es únicamente conseguir que sus resultados económicos mejoren, sino construir las condiciones para que ese crecimiento pueda mantenerse sin depender de un esfuerzo cada vez mayor de sus trabajadores.