"La tecnología cambia, pero las personas continúan siendo el verdadero motor de las compañías"

Psicosoft celebra cuatro décadas de trayectoria ayudando a organizaciones a seleccionar, desarrollar y potenciar el talento. Su Socia Directora, Carmen Carvajal, reflexiona sobre la evolución de los Recursos Humanos, la inteligencia artificial y las claves que han permitido a la compañía seguir siendo relevante durante 40 años.

ENTREVISTA

Redacción

7/12/202610 min leer

Hace cuarenta años, hablar de inteligencia artificial, gamificación o experiencias inmersivas era inimaginable. Sin embargo, Psicosoft ya acompañaba a las organizaciones en la selección y el desarrollo de personas. Cuatro décadas después, la compañía sigue evolucionando sin perder su esencia. En esta conversación, Carmen Carvajal repasa la transformación de la profesión, analiza los retos actuales de la gestión del talento y reivindica una idea que permanece inalterable: la tecnología solo tiene sentido cuando está al servicio de las personas.

La Voz del Talento: Psicosoft cumple 40 años acompañando a organizaciones en la gestión del talento. Cuando miras atrás, ¿qué recuerdas de aquella empresa que nació en los años ochenta y qué principios siguen intactos cuatro décadas después?

Carmen Carvajal: Cuando Psicosoft nació, el mundo empresarial era completamente distinto. No existía internet, no había inteligencia artificial, ni videoconferencias, ni la velocidad con la que hoy cambian las organizaciones. Las empresas crecían de otra manera, las relaciones eran más pausadas y la Dirección de Recursos Humanos ocupaba un lugar mucho más estratégico de lo que tiene hoy en la mayoría de las empresas. El cambio generacional de aquella época ha hecho bastantes estragos en la función.

Recuerdo Psicosoft como una compañía muy artesanal, de gente joven pero con muchas ganas, muy cercana al cliente y con una enorme ilusión por ayudar a las organizaciones a seleccionar y desarrollar mejor a las personas. Todo se hacía con muchísimo esfuerzo, pero también con una gran vocación de servicio y ganas de entregar al cliente un trabajo de calidad.

Han pasado cuarenta años y, aunque la tecnología, los modelos de trabajo y las necesidades del mercado han cambiado radicalmente, hay principios que siguen intactos: el respeto por las personas, la pasión por el trabajo bien hecho, la innovación constante y la convicción de que el talento humano siempre marca la diferencia. Asesoramiento, calidad e innovación siguen siendo pilares fundamentales que se han mantenido y espero que se mantengan durante otros cuarenta años.

La Voz del Talento: Has vivido desde dentro una transformación enorme del mundo empresarial y de los Recursos Humanos. Si tuvieras que explicar a un profesional joven cómo eran las organizaciones cuando empezó Psicosoft, ¿qué es lo que más le sorprendería?

Carmen Carvajal: Probablemente le sorprendería casi todo. Hace cuarenta años las organizaciones eran mucho más jerárquicas, más lentas en la toma de decisiones y mucho menos digitalizadas. De hecho, yo he trabajado sin internet porque prácticamente estaba empezando. Los procesos de selección podían durar meses, los currículums llegaban en papel y gran parte del trabajo administrativo se hacía manualmente, por no decir que todo. Había muy pocos teléfonos móviles. Pienso en ello y me doy cuenta de la rapidez con la que ha evolucionado todo.

También había menos competencia, menos presión y menos inmediatez. Hoy vivimos en un entorno hiperconectado donde todo sucede muy deprisa y donde las empresas necesitan adaptarse constantemente. Creo que había menos estrés o, al menos, se vivía de manera diferente.

Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: las personas siguen necesitando sentirse escuchadas, reconocidas y valoradas. La tecnología transforma los procesos, pero la gestión emocional y humana continúa siendo esencial.

A veces pienso que los jóvenes profesionales actuales tienen muchísimas más herramientas, pero también viven bajo una presión mucho mayor que la que existía entonces. La rapidez y la inmediatez con la que lo quieren todo les impiden disfrutar de lo que tienen, porque enseguida están pensando en lo siguiente que quieren conseguir. Y eso les lleva muchas veces al desánimo y a la decepción. De ahí, entre otras razones, que hayan proliferado tanto los problemas de salud mental.

La Voz del Talento: A lo largo de estos 40 años habéis acompañado procesos de selección, evaluación, desarrollo y formación en cientos de compañías. ¿Cuál dirías que ha sido la mayor contribución de Psicosoft al desarrollo del talento en España?

Carmen Carvajal: Creo que nuestra mayor aportación ha sido ayudar a profesionalizar la gestión del talento poniendo siempre a las personas en el centro.

Durante muchos años hemos acompañado a organizaciones de todos los sectores a tomar decisiones importantes sobre selección, evaluación, desarrollo o liderazgo con herramientas rigurosas, pero también con sensibilidad humana.

Hemos visto evolucionar generaciones completas de profesionales y directivos, y eso produce una enorme satisfacción. Saber que, de alguna manera, hemos contribuido al crecimiento de personas, equipos y organizaciones es probablemente el mayor orgullo de estos cuarenta años.

Además, siempre hemos intentado anticiparnos a los cambios, incorporando nuevas metodologías y tecnologías antes de que fueran tendencia, pero sin perder nunca la cercanía ni el criterio profesional.

La Voz del Talento: La historia de Psicosoft es también una historia de adaptación: evaluación psicométrica, gamificación, e-learning, experiencias inmersivas, inteligencia artificial... ¿Cómo ha conseguido la compañía mantenerse relevante durante cuatro décadas en un entorno que cambia constantemente?

Carmen Carvajal: Porque nunca hemos dado nada por sentado, porque el cambio y la innovación están en nuestro ADN.

En cuarenta años hemos vivido muchas transformaciones tecnológicas y empresariales, y hemos entendido que quedarse quieto era desaparecer.

La clave ha sido mantener una mentalidad muy abierta al cambio, aprender continuamente y escuchar mucho a los clientes y al mercado.

Hemos evolucionado desde modelos muy tradicionales hasta soluciones digitales, experiencias inmersivas o herramientas basadas en gamificación o inteligencia artificial, pero siempre preguntándonos para qué sirve realmente la tecnología y cómo aporta valor a las personas.

La innovación por sí sola no basta. Tiene que resolver necesidades reales.

También creo que hay algo importante: las empresas no permanecen cuarenta años solo por la tecnología. Permanecen por la confianza. Y la confianza se construye cumpliendo, acompañando, estando cerca de los clientes en los momentos importantes y, sobre todo, aportando valor.

La Voz del Talento: Después de evaluar a millones de candidatos y trabajar con organizaciones de sectores muy distintos, ¿qué errores siguen cometiendo las empresas cuando intentan identificar y desarrollar talento?

Carmen Carvajal: Uno de los errores más frecuentes sigue siendo centrarse demasiado en la trayectoria y la experiencia técnica y no dedicar suficiente atención a las capacidades humanas: la actitud, la capacidad de adaptación, el aprendizaje continuo o la inteligencia emocional.

Hoy los conocimientos cambian muy rápido. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de evolucionar.

No vale seguir evaluando en entornos analógicos cuando estamos en un entorno absolutamente digital. De ahí que la forma de evaluar en Psicosoft haya cambiado totalmente.

Evaluamos a las personas, sobre todo cuando hablamos de talento joven, fuera de un entorno de confort o aprendido. ¿Qué universitario no sabe preparar hoy una entrevista? Prácticamente todos.

Por eso los ponemos a disfrutar de entornos gamificados, a jugar, a compartir, a pensar y observamos de lo que son capaces cuando pierden la sensación de que están siendo evaluados. El juego es el medio que facilita la aparición de determinados comportamientos.

Ese es el momento en el que sale lo mejor y lo peor de cada uno y será la empresa la que decida si ese perfil encaja o no con su filosofía y sus valores, viéndolo actuar en directo.

También seguimos viendo organizaciones que intentan encontrar "el candidato perfecto" en lugar de construir entornos donde las personas puedan crecer y desarrollar su potencial.

A veces las empresas olvidan que el talento no solo se identifica; también hay que cuidarlo y acompañarlo si se quiere fidelizar.

La Voz del Talento: Si comparas las conversaciones que mantenías con directores de Recursos Humanos hace veinte años con las que tienes hoy, ¿qué preocupaciones han cambiado y cuáles siguen exactamente igual?

Carmen Carvajal: Han cambiado muchísimo las prioridades. Hace veinte años se hablaba mucho más de estructura, procesos y organización interna. Hoy las conversaciones giran alrededor de la transformación, la atracción de talento, el liderazgo, el bienestar, la flexibilidad o el impacto de la tecnología y de la inteligencia artificial.

También existe una enorme preocupación por la velocidad. Todo cambia muy deprisa y las empresas sienten una presión constante por adaptarse.

Sin embargo, hay algo que permanece exactamente igual: la preocupación por encontrar buenas personas y conseguir que quieran quedarse.

Al final, todas las organizaciones, independientemente del sector o del momento histórico, siguen necesitando líderes capaces de generar confianza, equipos comprometidos y profesionales con ilusión por aportar.

La tecnología cambia, pero las personas continúan siendo el verdadero motor de las compañías.

La Voz del Talento: La inteligencia artificial está transformando la forma de evaluar, aprender y trabajar. ¿Qué oportunidades crees que abre para la gestión del talento y qué riesgos no deberíamos ignorar?

Carmen Carvajal: La inteligencia artificial abre oportunidades enormes. Puede ayudarnos a personalizar el aprendizaje, agilizar procesos, analizar información de manera mucho más eficiente y liberar tiempo para que los profesionales de Recursos Humanos puedan centrarse más en las personas y menos en tareas administrativas.

Creo que estamos ante una transformación comparable a la llegada de internet, que yo viví en primera persona.

Pero también debemos ser prudentes. Existe el riesgo de deshumanizar procesos importantes si olvidamos que detrás de cada dato hay una persona.

La IA puede ayudar muchísimo a tomar decisiones, pero no debería sustituir el criterio humano, la empatía ni la capacidad de entender contextos.

Otro reto importante será gestionar el miedo y la incertidumbre que generan estos cambios. Muchas personas sienten vértigo ante la velocidad de transformación que estamos viviendo o ante la posibilidad de perder sus puestos de trabajo, y ahí se abre una gran responsabilidad para los profesionales de Recursos Humanos.

Por eso creo que el futuro no será de las empresas más tecnológicas, sino de aquellas que sepan combinar tecnología y humanidad de manera inteligente.

La Voz del Talento: Si Psicosoft celebrara su 50 aniversario dentro de diez años, ¿qué cambios crees que habrán redefinido por completo la forma en que las organizaciones seleccionan, desarrollan y fidelizan a las personas?

Carmen Carvajal: Creo que veremos procesos mucho más personalizados, predictivos e inmersivos.

La inteligencia artificial tendrá un papel muy relevante tanto en selección como en aprendizaje y desarrollo profesional. De hecho, en nuestra compañía ya lo tiene y es de gran ayuda, mejorando al ser humano en muchas situaciones.

Probablemente desaparecerán muchas de las barreras físicas que todavía existen hoy y las organizaciones serán mucho más flexibles, distribuidas y globales.

También creo que cambiará profundamente la relación entre las personas y el trabajo. Las nuevas generaciones buscan algo más que estabilidad económica: necesitan propósito, flexibilidad, bienestar y sentir que forman parte de proyectos con sentido. Además, quieren poder conciliar de verdad su vida personal con la profesional, aspecto que hemos conseguido en Psicosoft, ya que llevamos seis años teletrabajando al 100 %. Eso tiene mucho mérito porque hemos mantenido la calidad de nuestros servicios, la productividad de nuestra gente y los resultados; incluso te diría que han mejorado.

Nadie quiere volver al modelo anterior, aunque es verdad que organizamos encuentros cada cierto tiempo para disfrutar de nosotros y muchos proyectos nos unen de forma presencial.

Pienso que las habilidades humanas cobrarán todavía más valor.

En un entorno cada vez más automatizado, competencias como la empatía, la creatividad, la capacidad de colaborar o el pensamiento crítico serán diferenciales.

La tecnología seguirá evolucionando, pero las empresas que mejor funcionen seguirán siendo aquellas capaces de conjugar lo humano y lo tecnológico, poniendo lo segundo al servicio de lo primero.

La Voz del Talento: Cumplir 40 años es mucho más que alcanzar una cifra. ¿Qué te gustaría que dijeran los clientes, profesionales y organizaciones que han acompañado a Psicosoft durante estas cuatro décadas?

Carmen Carvajal: Me gustaría que dijeran que Psicosoft ha sido una empresa seria, cercana y comprometida; una compañía que ha sabido evolucionar sin perder nunca su esencia y que ha sido capaz de aportarles valor y sacar lo mejor de los mejores.

También me gustaría que sintieran que hemos estado a su lado en momentos importantes de transformación, crecimiento o dificultad, ayudándoles desde la confianza, la cercanía humana y, sobre todo, con mucha honestidad.

Hemos sido capaces de decir no a proyectos con los que sabíamos que nuestros clientes no estaban en la dirección adecuada, de asesorarles en ese sentido y muchas veces han salido sorprendidos por ello.

Siempre decimos que "tenemos la mala costumbre de comer todos los días", por eso nos ha gustado establecer relaciones duraderas y a largo plazo con ellos.

Cuarenta años significan muchísimo esfuerzo, muchísimas personas y muchísimas historias compartidas. Ninguna empresa llega hasta aquí sola.

Y quizá lo más bonito sería que quienes han trabajado con nosotros sintieran que, de alguna manera, hemos contribuido positivamente a su crecimiento profesional y personal. Sé que en muchos casos así ha sido e, incluso, muchas personas que se marcharon en el pasado siguen hoy trabajando con nosotros desde las empresas en las que desarrollan su actividad.

La Voz del Talento: Y una última pregunta. Después de toda una vida dedicada al talento, ¿qué has aprendido sobre las personas que sigues considerando la lección más importante de todas?

Carmen Carvajal: He aprendido que las personas sorprenden constantemente cuando alguien confía en ellas.

A lo largo de estos años he visto profesionales crecer de manera extraordinaria cuando encontraban la oportunidad adecuada, un buen líder o simplemente alguien que creyera en su potencial.

Podría poner muchos ejemplos: desde el becario que contratamos con sus miedos, inseguridades y falta de confianza y que, meses después, te da las gracias por haber apostado por él, hasta directivos que cambiamos de área sin tener experiencia previa y que, con el tiempo, terminan brillando y consiguiendo grandes éxitos en su nueva función.

Todo ello gracias a que alguien se fijó en ellos, confió, apostó y, sobre todo, los acompañó durante ese proceso, que es absolutamente fundamental.

También he aprendido que el talento no siempre es lo más visible.

Muchas veces las personas más valiosas son aquellas que trabajan con humildad, compromiso y constancia cada día. Sin embargo, a menudo se confunde talento con visibilidad, premiando a quien mejor se vende o tiene mejores habilidades sociales, cuando quizá su talento es menor. Eso sigue confundiendo a muchas organizaciones y pone de manifiesto la importancia de realizar evaluaciones objetivas y, siempre que sea posible, externas.

Y quizá la gran lección es que, por mucha tecnología que exista, por muchos cambios que vivamos o por mucha presión que haya en las organizaciones, seguimos necesitando exactamente lo mismo: sentirnos valorados, escuchados y formar parte de algo importante, de una comunidad con unos valores que compartimos y una misión alineada con la nuestra.

Al final, las empresas las construyen las personas. Siempre. Es una frase muy repetida, pero sigue siendo completamente cierta.