La empresa que «apoya» a sus mujeres sigue ignorando la menopausia. No es un descuido. Es una factura.
Las mujeres sénior tienen un peso creciente en el mercado laboral, pero la menopausia sigue siendo una conversación pendiente en muchas organizaciones. Ignorarla no solo afecta al bienestar: también tiene consecuencias para el talento que las empresas dicen querer cuidar.
OPINIÓN


Voy a soltar un dato y luego hablamos.
Casi la mitad de las personas que hoy trabajan en España tienen 45 años o más: el 48 % de la población activa. Y la tasa de empleo de las mujeres sénior ha pasado del 49,2 % al 64,1 % en diez años.
O sea, que tu plantilla no solo envejece. La sostienen, cada vez más, mujeres que están justo en plena menopausia.
Y tú, ¿lo tienes en cuenta? Yo te diré lo que veo: casi nadie lo tiene.
Cuando una mujer de 45, 48 o 52 empieza a «rendir menos», a distraerse, a llegar agotada, a pedir más bajas… la empresa mira para otro lado. O peor: lo lee como falta de actitud.
Nadie lo dice así. Pero todos lo sienten.
El insomnio, la niebla mental, los sofocos, la ansiedad. No avisan. Llegan un martes a las once de la mañana, en plena reunión. Y no es un capricho ni una excusa: es biología.
El resultado lo conoces de sobra, aunque no lo quieras nombrar: mujeres con veinte años de experiencia que se van calladitas. Que piden la cuenta sin explicar nada. Y equipos que pierden a su mejor gente justo cuando más aportaba.
Con estos números encima de la mesa, ya no es una corazonada. Es dinero.
Las empresas están presumiendo de conciliación y de diversidad. Y a la hora de la verdad, ni una política, ni una formación, ni una sola conversación sobre la menopausia. No por mala gente. Por pudor.
Toda mi vida profesional la he resumido en una frase: el trabajo no debería quitarte salud, sino potenciártela. Pues con la menopausia, la mayoría de las empresas hace justo lo contrario.
¿Quieres empezar a cambiarlo? Haz esto:
Habla de ello. Sin rodeos ni sonrojos. No es un tema de ginecólogo: es gestión de personas.
Forma a quien manda. Un líder no debería confundir un sofoco con «esa no rinde».
Ajusta lo básico. Flexibilidad horaria, ventilación, pausas. Cuesta poco y se nota un montón.
Mételo en el plan de salud. La menopausia también es bienestar laboral. No te olvides.
Pregunta. Y escucha de verdad. Te vas a sorprender de lo poco que piden y lo mucho que lo agradecen.
La menopausia no se va a ir porque mires para otro lado. Lo que se va es el talento.
Y hoy, ese talento es una mujer de cada dos de tu plantilla.
¿Tu empresa tiene algo previsto para esto, o seguimos haciendo como que no existe?
