IA en People como oportunidad de romper silos

Liderar el cambio empieza por juntar los datos —y por una visión de área, no de departamentos.

OPINIÓN

Javier Bonache

9/11/20264 min leer

¿Quiere RR. HH. participar en el cambio en las organizaciones que supone la transformación de la IA?

Si la respuesta es sí, debe empezar por ser ejemplo.

Esto no pasa solo por adoptar herramientas. Primero es imprescindible sentar las bases: datos juntos, ordenados y estructurados. Porque el mayor reto de la inteligencia artificial en las organizaciones no es el modelo ni la parte algorítmica, es poder conectar información que hoy vive en silos.

En People lo vivimos cada día. Hay indicadores de selección, de desempeño, de formación, de clima, de compensación. Cada proceso mide lo suyo. Faltan puentes. Y sin puentes, cuando el negocio propone una organización nueva —puestos, costes, capacidades—, RR. HH. llega con piezas sueltas a una conversación que pide una mirada completa.

La pregunta, incómoda, es esta: ¿está RR. HH. preparado para tener una visión de área en su conjunto… y dejar de hablar de departamentos?

El rediseño ya no es teoría

Con la IA va a tocar hacer reestructuraciones que parten de organización (puestos) y de costes, mezcladas con efectividad: personas, capacidades y desempeño. El negocio será quien aplique los casos de uso y quien demande un resizing constante.

Este es el reto que muchos comités ya están abordando. La duda no es si habrá movimiento. Es si People estará en la mesa con criterio… o recibirá la propuesta de reorganización ya montada.

Cualquier manager, en el fondo, busca lo mismo: disponer de personas para operar sus activos. Le da igual cada parte de RR. HH. por separado. Busca un relato completo. Si el área solo le ofrece silos bien medidos, no le está ayudando a decidir la forma de la empresa.

Indicadores sí. Puentes, casi nunca

RR. HH. ha dado, en muchas organizaciones, el paso de tener indicadores para sus procesos. Es un avance. El problema es que suelen ser indicadores específicos de cada proceso.

Hace falta otra capa: índices —conjuntos de indicadores— que permitan conectar datos y procesos, o métricas que funcionen a lo largo de varios eslabones del ciclo de vida del empleado.

El ejemplo clásico: medir cada etapa del funnel de selección con su lead time… y no medir el tiempo que pasa desde que surge la necesidad hasta que la persona es eficaz cubriéndola. Una cosa es la velocidad del proceso.

Si no se hace el esfuerzo de crear esos puentes, ante un negocio que necesita implantar IA con rapidez para competir y ajustar costes, lo que le pasa a RR. HH. es previsible: el negocio entrega el organigrama ya cerrado. Opinar llega tarde. Aportar valor, también.

La IA no pide más silos con agentes

Aquí conviene una distinción que me parece crítica.

No se trata únicamente de que RR. HH. cree agentes para resolver dudas de empleados, para analizar mejor una matriz de talento o para redactar planes de desarrollo. Eso puede ser útil. Incluso necesario. Pero si nos quedamos ahí, estamos evolucionando «cosas de RR. HH. para RR. HH.».

El reto mayor es otro: soluciones que conecten procesos. Que den información para asegurar que las reorganizaciones tienen una estrategia de personas clara y adecuada. Que ayuden a minar y levantar lo útil para el análisis de puestos, costes, capacidades y desempeño —con rigor, no con hype—.

Usar IA cuando toca. También en People.

Mal utilizada, la IA disminuye capacidades —también las del área—. Bien utilizada, amplifica el alcance de una mirada que ya tenía sentido. Sin datos juntos, ordenados y estructurados, amplifica el vacío: más velocidad sobre el mismo fragmento.

Romper silos empieza desde dentro

Las organizaciones necesitan romper silos para que la IA aporte de verdad. RR. HH. no puede predicar esa idea hacia fuera y vivirla hacia dentro como una suma de departamentos como si fueran fronteras de conocimiento.

Selección, desarrollo, compensación, relaciones laborales, people analytics… Cada uno con su verdad parcial. El manager y el comité, en cambio, hablan de organización: de quién hace qué, a qué coste, con qué nivel de eficacia y qué perfiles hacen falta mañana.

Hay perfiles transformacionales, transiciones de carrera, personas con capacidad de aportar en muchos sitios —esas «navajas suizas» que tanto necesitamos cuando la estructura se mueve—. Verlos exige una foto de área, no de silo. Exige conectar ciclo de vida del empleado con diseño organizativo.

Personalmente interpreto que esta transformación está pidiendo equipos más pequeños y más empoderados. Eso no se diseña solo con un organigrama bonito: se diseña con datos que digan qué capacidades hay, dónde están, qué se puede redistribuir y qué hay que construir.

Liderar el cambio con el ejemplo

Si People quiere liderar el cambio de la IA, el primer movimiento no es otro piloto aislado. Es sentar las bases:

  • datos que puedan hablar entre sí;

  • procesos con puentes, no solo con cuadros de mando locales;

  • una conversación de área —organización, personas, valor— frente a la conversación de departamentos.

Eso es criterio. Saber dónde la IA suma y dónde no sustituye el juicio. Saber qué hay que seguir haciendo humano —el diseño de la relación, la decisión sobre personas— y qué puede (y debe) automatizarse o conectarse con máquina.

El futuro de HR, en buena medida, va por aquí: no por acumular más herramientas en cada rincón, sino por ser capaces de asesorar el rediseño cuando el negocio apriete. Con información. Con puentes. Con visión de conjunto.

Romper silos no es un eslogan de transformación. Es la condición para que People asesore de verdad lo que viene con la IA —y para liderarlo con el ejemplo, no solo con el discurso—.

¿Está RR. HH. preparado para dejar de hablar de departamentos y empezar a hablar de área? Esa, creo, es la pregunta que conviene hacerse antes de desplegar herramientas de IA en el área.