España sigue desaprovechando una generación de talento: el paro juvenil con discapacidad alcanza el 45,2%

Mientras las empresas buscan profesionales cualificados y hablan de inclusión, los jóvenes con discapacidad continúan encontrando más barreras para acceder a la formación y al empleo. La Fundación Adecco destinará 300.000 euros en becas para apoyar su desarrollo académico y profesional.

NOTICIA

Redacción

6/24/20263 min leer

La escasez de talento se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas españolas.

Sin embargo, existe una realidad que suele quedar fuera de muchas conversaciones sobre empleabilidad: miles de jóvenes con discapacidad siguen encontrando enormes dificultades para acceder al mercado laboral.

Los datos reflejan una brecha preocupante. Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo entre los menores de 25 años con discapacidad alcanza el 45,2%, casi veinte puntos por encima de la registrada entre los jóvenes sin discapacidad de la misma edad (26,5%).

La diferencia no termina ahí. La tasa de actividad de estos jóvenes se sitúa en apenas el 22,7%, frente al 36,5% del conjunto de la población menor de 25 años.

Dicho de otra forma: más de tres de cada cuatro jóvenes con discapacidad ni trabajan ni buscan empleo.

Una realidad que pone de manifiesto que las barreras no aparecen únicamente en el acceso al trabajo, sino mucho antes.

Cuando el talento encuentra más obstáculos que oportunidades

La situación resulta especialmente llamativa porque las aspiraciones profesionales existen.

Según el décimo Informe Jóvenes con Discapacidad elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, el 85% de los jóvenes con discapacidad tiene objetivos profesionales claros.

Sin embargo, casi siete de cada diez creen que no podrán alcanzarlos debido a barreras sociales, económicas o culturales que condicionan su desarrollo académico y laboral.

La consecuencia es una cadena de desigualdades que comienza en la educación y termina afectando a la empleabilidad.

Las tasas de abandono escolar son superiores, el acceso a determinadas oportunidades formativas resulta más complejo y la transición hacia el empleo suele producirse en condiciones menos favorables.

Todo ello acaba reflejándose también en los indicadores de exclusión social.

En 2025, el 32,2% de las personas con discapacidad se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, casi diez puntos por encima del resto de la población.

Un desafío para las empresas y para la sociedad

La situación plantea una pregunta incómoda para el mercado laboral. Mientras muchas organizaciones aseguran tener dificultades para encontrar determinados perfiles, existe una parte del talento joven que continúa encontrando obstáculos estructurales para desarrollar su potencial.

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, considera que el problema tiene raíces profundas.

“Los jóvenes con discapacidad parten de una situación más compleja. A la falta de experiencia propia de cualquier inicio profesional se suman prejuicios, estereotipos y barreras que dificultan su acceso a la formación y limitan sus oportunidades laborales. Sin apoyos adecuados, el riesgo de exclusión social aumenta significativamente”.

Para Mesonero, la respuesta pasa por reforzar la formación, la orientación profesional y el acompañamiento durante las primeras etapas de la carrera.

Porque la inclusión laboral no empieza en el proceso de selección. Empieza mucho antes.

La formación como palanca de igualdad

En este contexto, la Fundación Adecco ha lanzado la novena edición de su programa de becas para estudiantes con discapacidad, una iniciativa que destinará 300.000 euros a apoyar a jóvenes que cursen estudios universitarios, de máster o Formación Profesional durante el próximo curso académico.

Las ayudas forman parte del Proyecto Unidos, un programa que busca conectar el ámbito académico con el empresarial mediante becas económicas, orientación profesional, mentorías y acceso a experiencias prácticas.

La convocatoria incorpora este año dos itinerarios diferenciados.

Por un lado, Unidos START, dirigido a estudiantes que se encuentran en las primeras etapas de su formación académica. Por otro, Unidos 360º, orientado a quienes ya se aproximan al mercado laboral y necesitan reforzar su preparación para la transición profesional.

El plazo para presentar solicitudes permanecerá abierto hasta el próximo 30 de septiembre.

Más allá de las becas

La convocatoria llega en un momento en el que muchas empresas están revisando sus estrategias de diversidad e inclusión.

Sin embargo, los datos sugieren que el reto sigue siendo mucho más amplio que la incorporación de nuevas políticas corporativas.

Porque hablar de inclusión no consiste únicamente en abrir oportunidades dentro de las organizaciones. También implica garantizar que las personas puedan llegar hasta ellas en igualdad de condiciones.

Y mientras un joven con discapacidad tenga casi el doble de probabilidades de estar desempleado que otro de su misma edad, seguirá existiendo una brecha de talento que ni las empresas ni la sociedad pueden permitirse ignorar.