España alcanza un récord de empleo, pero el paro vuelve a subir y la contratación pierde fuerza
La Encuesta de Población Activa cierra el tercer trimestre de 2026 con 22,85 millones de ocupados y una tasa de paro del 10,18%. The Adecco Group Institute prevé una moderación del empleo en el tramo final del año y advierte de las dificultades del mercado laboral para absorber a una población activa en crecimiento.
NOTICIA


España nunca había tenido tantas personas trabajando. Sin embargo, ese máximo histórico de ocupación convive con una realidad menos favorable: el desempleo ha vuelto a aumentar y la creación de puestos de trabajo muestra señales de moderación.
La Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2026 sitúa el número de ocupados en 22.852.600 personas, tras incorporar 73.600 trabajadores respecto al trimestre anterior y 465.500 en comparación con el mismo periodo de 2025.
Al mismo tiempo, el número de desempleados ha aumentado en 95.900 personas, hasta alcanzar los 2.591.200 parados. La tasa de paro se sitúa así en el 10,18%.
Son dos datos que, aunque puedan parecer contradictorios, reflejan una de las principales tensiones del mercado laboral español: la economía sigue generando empleo, pero no con suficiente intensidad para absorber a todas las personas que se incorporan a la población activa.
A partir de estos resultados, The Adecco Group Institute anticipa un cierre de año más moderado, con un ligero descenso de la ocupación y una tasa de paro que podría situarse entre el 10,3% y el 10,6% durante el cuarto trimestre.
La previsión no apunta a un deterioro brusco del mercado laboral, sino a una pérdida gradual de dinamismo que plantea nuevos desafíos para las empresas y los departamentos de Recursos Humanos.
Más empleo, pero también más personas buscando trabajo
Uno de los datos más relevantes de la EPA es el crecimiento de la población activa.
Durante el tercer trimestre se incorporaron al mercado laboral 169.500 nuevos activos, mientras que el número de ocupados aumentó en 73.600 personas.
La diferencia ayuda a explicar por qué el desempleo puede crecer incluso cuando se crean puestos de trabajo.
En términos interanuales, la población activa ha aumentado en 443.500 personas, una cifra cercana a los 465.500 nuevos ocupados registrados durante el mismo periodo.
Como resultado, el número de desempleados apenas se ha reducido en 21.900 personas respecto a hace un año.
Para The Adecco Group Institute, esta evolución evidencia que el mercado laboral mantiene capacidad para crear empleo, pero encuentra dificultades para reducir el desempleo de manera significativa.
«La EPA del tercer trimestre de 2026 confirma que el mercado laboral español mantiene una notable capacidad de creación de empleo, pero también evidencia señales de desaceleración que conviene analizar con prudencia», señala Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.
El problema no reside únicamente en cuántos puestos de trabajo se generan, sino también en la capacidad del tejido productivo para ofrecer oportunidades a una población laboral cada vez más amplia.
Los servicios sostienen el empleo mientras industria y construcción retroceden
La evolución del tercer trimestre presenta diferencias importantes entre sectores.
El crecimiento de la ocupación se ha concentrado íntegramente en los servicios, que han incorporado 235.600 trabajadores.
En cambio, el resto de las grandes actividades económicas ha registrado descensos.
La agricultura ha perdido 58.300 ocupados; la industria, 54.400; y la construcción, 49.300.
Estos movimientos muestran hasta qué punto el comportamiento del empleo sigue condicionado por la actividad de los servicios, especialmente durante los meses vinculados a la temporada turística.
La concentración sectorial también introduce cierta vulnerabilidad.
Cuando una parte significativa de la creación de empleo depende de actividades relacionadas con el consumo, el turismo y la demanda interna, los cambios estacionales pueden tener un impacto considerable sobre la evolución de la ocupación.
Para Recursos Humanos, esta realidad plantea desafíos diferentes según la actividad.
Mientras algunas empresas necesitan reforzar equipos durante determinados periodos, otras deben gestionar ajustes de plantilla o dificultades para sostener la contratación.
La planificación de necesidades, la movilidad profesional y el desarrollo de competencias adquieren especial importancia en un mercado donde el crecimiento no se distribuye de forma homogénea.
El empleo público crece mientras el privado retrocede
Otra de las señales destacadas del trimestre es la diferencia entre el comportamiento del empleo público y el privado.
Según los datos analizados por The Adecco Group Institute, la ocupación en el sector público aumentó en 89.900 personas, mientras que el empleo privado descendió en 16.300.
La comparación interanual también refleja ritmos distintos: el empleo público crece un 5,78%, frente al 1,39% del sector privado.
Esta evolución merece atención porque la capacidad de las empresas para generar puestos de trabajo de manera sostenida resulta determinante para el dinamismo del mercado laboral.
«La práctica totalidad del crecimiento trimestral procede del sector público, mientras que la empresa privada muestra una evolución prácticamente estancada. A medio plazo, la verdadera fortaleza del empleo dependerá de la capacidad del tejido empresarial para mantener ritmos sostenidos de contratación», advierte Arcas.
No obstante, los datos de un único trimestre deben interpretarse con cautela, especialmente cuando existen factores estacionales que afectan de manera diferente a cada sector.
La cuestión de fondo es si las empresas podrán mantener un crecimiento suficiente del empleo en un escenario de mayores exigencias de productividad y transformación tecnológica.
El empleo a tiempo completo gana peso
Dentro de un trimestre marcado por la moderación de la contratación, la EPA también recoge señales positivas en la composición del empleo.
El número de ocupados a tiempo completo ha aumentado en 244.400 personas, mientras que el empleo a tiempo parcial se ha reducido en 170.800.
Además, el número de asalariados ha crecido en 90.000 personas y los trabajadores con contrato indefinido han aumentado en 22.100.
Estos datos aportan un matiz importante al análisis.
Aunque el crecimiento neto de la ocupación ha sido limitado, se han producido cambios en la distribución de las jornadas laborales y en la composición del empleo asalariado.
Sin embargo, el aumento del trabajo a tiempo completo no permite concluir por sí solo que hayan mejorado todas las dimensiones de la calidad del empleo.
Aspectos como la estabilidad efectiva, las condiciones salariales, las oportunidades de desarrollo o la adecuación entre cualificaciones y puestos siguen siendo relevantes para valorar la evolución del mercado laboral.
La población extranjera gana protagonismo en la creación de empleo
Uno de los cambios más significativos de la EPA está relacionado con la composición de la población trabajadora.
Durante el tercer trimestre, el empleo entre la población española descendió en 1.800 personas, mientras que la ocupación entre los trabajadores extranjeros aumentó en 75.400.
Además, de los 169.500 nuevos activos incorporados al mercado laboral, 99.900 son extranjeros.
Estos datos reflejan el creciente protagonismo del talento internacional en el sostenimiento de la actividad económica.
The Adecco Group Institute vincula esta evolución con dos desafíos estructurales: el envejecimiento de la población y las dificultades de relevo generacional.
Sectores como la logística, el transporte, la construcción, la hostelería y los cuidados necesitan incorporar profesionales para mantener su actividad y cubrir determinadas vacantes.
En este contexto, la atracción de talento internacional adquiere una dimensión estratégica.
«España afronta un reto demográfico de gran magnitud y la disponibilidad futura de trabajadores dependerá cada vez más de políticas eficaces de atracción, integración y cualificación del talento internacional», explica Carlos Arcas.
Para las organizaciones, este escenario también exige revisar sus capacidades de acogida, integración y desarrollo profesional.
La incorporación de trabajadores de diferentes procedencias no debería limitarse a resolver necesidades inmediatas de contratación.
También requiere construir entornos donde las personas puedan desarrollar sus competencias, comprender las dinámicas de trabajo y acceder a oportunidades de progresión.
Adecco prevé un cierre de año con más paro y menos ocupación
De cara al último trimestre de 2026, The Adecco Group Institute anticipa un escenario de moderación.
Su previsión contempla un ligero descenso de la ocupación por factores estacionales y un incremento moderado del desempleo.
La tasa de paro podría situarse entre el 10,3% y el 10,6%, mientras que el crecimiento interanual del empleo se mantendría próximo al 2%.
«Tradicionalmente, el cierre del año viene acompañado de una corrección del empleo tras la campaña turística de verano», explica Arcas.
Según el director del instituto, esa evolución podría afectar especialmente a actividades vinculadas con la hostelería, el comercio estacional y los servicios recreativos.
Conviene señalar que estas cifras son previsiones, no resultados ya registrados por la EPA.
El comportamiento final del mercado laboral dependerá de la evolución de la actividad económica, la demanda de empleo y otros factores que pueden modificar el escenario.
Aun así, la previsión introduce una advertencia: mantener niveles históricos de ocupación no garantiza que el mercado laboral continúe creciendo al mismo ritmo.
La productividad y el desarrollo del talento, los grandes retos para 2027
Más allá de los resultados inmediatos, el análisis de The Adecco Group Institute identifica varios desafíos que pueden condicionar la evolución del empleo durante los próximos años.
Uno de los principales es la productividad.
Según el instituto, una parte importante del crecimiento económico continúa apoyándose en la incorporación de trabajadores, mientras que las mejoras de eficiencia siguen siendo reducidas.
Esta situación plantea interrogantes sobre la capacidad de las empresas para sostener el crecimiento salarial y mejorar su competitividad.
También refuerza la importancia de la formación, la innovación y la incorporación de nuevas tecnologías.
Sin embargo, aumentar la productividad no debería interpretarse únicamente como producir más con menos personas.
Desde una perspectiva de Recursos Humanos, también implica mejorar los procesos, desarrollar capacidades y crear condiciones que permitan aprovechar mejor el talento disponible.
El análisis señala, además, la necesidad de reforzar la empleabilidad de los desempleados de larga duración, impulsar las competencias digitales y tecnológicas y reducir la dependencia de determinados sectores económicos.
A ello se suma la gestión del relevo generacional y la integración del talento internacional.
Son desafíos que difícilmente podrán resolverse únicamente mediante un aumento de las contrataciones.
Requieren una coordinación más estrecha entre las necesidades de las empresas, las políticas de formación y las oportunidades reales de empleo.
El desafío ya no es solo crear empleo, sino sostener su crecimiento
La EPA del tercer trimestre de 2026 deja una imagen del mercado laboral español que necesita ser interpretada con matices.
España cuenta con más personas ocupadas que nunca y mantiene un crecimiento interanual del empleo superior al 2%.
Pero el desempleo sigue por encima del 10%, la población activa aumenta con intensidad y la contratación privada muestra señales de debilidad.
Para The Adecco Group Institute, el principal riesgo de cara a 2027 no es una destrucción masiva de puestos de trabajo.
«El principal riesgo para 2027 no es tanto la destrucción masiva de empleo como la consolidación de un mercado laboral que sigue creando puestos de trabajo, pero cada vez con menor intensidad y con mayores dificultades para reducir significativamente una tasa de paro que continúa por encima del 10%», concluye Carlos Arcas.
Para los departamentos de Recursos Humanos, esta evolución obliga a mirar más allá de las cifras agregadas.
La capacidad para atraer profesionales, desarrollar competencias, mejorar la productividad y adaptar las organizaciones a los cambios demográficos será cada vez más relevante.
Porque el verdadero desafío del mercado laboral español no consiste únicamente en alcanzar nuevos récords de ocupación, sino en conseguir que ese crecimiento sea suficientemente sólido para generar oportunidades sostenibles y reducir el desempleo.
