“El problema casi nunca son las personas. Son las reglas del juego.”
La cofundadora de Mentiness reflexiona sobre liderazgo, salud mental, inteligencia artificial y los errores que siguen impidiendo a muchas organizaciones construir entornos de trabajo más humanos.
ENTREVISTA


Rebeca Calvo lleva años observando cómo la salud mental, el liderazgo y la cultura organizacional se entrelazan mucho más de lo que las empresas suelen admitir. Cofundadora de Mentiness, ha pasado de trabajar en ámbitos como la neuropsicología, las adicciones o el autismo a ayudar a organizaciones a entender que el bienestar no es una consecuencia aislada, sino el resultado de las dinámicas que construyen cada día. En esta conversación reflexiona sobre liderazgo, comunicación, inteligencia artificial y los mitos que siguen condicionando la gestión de personas.
La Voz del Talento: Antes de emprender trabajaste en ámbitos tan distintos como la neuropsicología, las adicciones, el autismo o la investigación. ¿Qué te llevó a dar el salto al mundo de las organizaciones?
Rebeca Calvo: La idea de que las personas somos sistemas vivos que se mueven dentro de otros sistemas vivos.
Cuando pasas años dedicándote a entender el malestar —y también el bienestar— te das cuenta de que no somos impermeables. Vivimos en contextos que nos enferman o nos ayudan a mantenernos sanos. Esos contextos también son sistemas vivos, con sus propias normas, reglas y dinámicas de comportamiento.
En 2021 llevaba ya tiempo vinculada a la clínica y siempre me rondaba la misma idea: muchas de las personas que veía desarrollaban niveles importantes de malestar que no nacían únicamente de ellas, sino de los entornos en los que operaban. El trabajo era uno de los más relevantes.
Las organizaciones son sistemas complejos donde intervienen la cultura, el clima, los procesos, las normas y las relaciones. Todo eso impacta directamente en nuestro bienestar. Llegó un momento en el que entendí que mi capacidad de influencia como psicóloga individual era limitada. Si quería generar un impacto mayor, tenía que ayudar a cambiar las reglas de esos sistemas.
Fue entonces cuando conocí a Javier, que acababa de crear Mentiness. Me uní a su visión técnica aportando mi mirada desde la psicología para intentar transformar las organizaciones desde dentro.
La Voz del Talento: Si tuvieras que resumir en una sola idea todo lo que has aprendido sobre las personas durante estos años, ¿cuál sería?
Rebeca Calvo: Que el problema casi nunca son las personas. Son las reglas del juego.
Nos encanta rodear de misticismo todo lo relacionado con el comportamiento humano. A veces parece que cuanto más intangible parezca, más legitimidad tiene. Sin embargo, mi experiencia trabajando con personas de cientos de organizaciones me ha llevado a una conclusión distinta.
Durante años hemos construido políticas, procesos y decisiones sobre mitos profundamente arraigados. Hemos asumido que el estrés es un problema individual que se resuelve con responsabilidad personal y unas sesiones de mindfulness. Hemos hablado de cultura organizacional como si cada empresa tuviera una sola cultura, cuando en realidad se parece más a una ciudad llena de barrios diferentes. Hemos tratado el liderazgo como algo blando o difícil de medir, cuando en realidad es uno de los mejores predictores de absentismo, rotación o compromiso.
El problema no es que las personas sean especialmente complejas. El problema es que hemos aplicado durante mucho tiempo reglas equivocadas.
La solución pasa por hacerse nuevas preguntas. Preguntarnos de dónde nace realmente la productividad, cómo se relacionan aspectos como la cultura o el liderazgo con indicadores económicos, o si estamos tomando decisiones pensando únicamente en el corto plazo. Cuando cambian las preguntas, también cambian las respuestas.
La Voz del Talento: Mentiness nació con la ambición de humanizar las organizaciones. Cuando miras atrás, ¿qué problema estabais intentando resolver realmente?
Rebeca Calvo: Cuando empezamos en 2021 pensábamos que el gran problema era la salud mental. Queríamos medir qué factores del trabajo impactaban en ella y facilitar acceso a profesionales especializados para acompañar a las personas.
La realidad es que hablar de salud mental en una reunión de negocio en aquel momento era complicado. Además, con el tiempo entendimos que estábamos poniendo el foco en la consecuencia y no tanto en la causa.
En 2023 comenzamos a analizar cultura, clima, liderazgo y su relación con indicadores como la rotación o el absentismo. Hablábamos más el idioma del negocio y podíamos aportar datos estratégicos. Pero seguía faltando algo.
Fue en 2024 cuando identificamos un patrón común en todas las organizaciones con las que trabajábamos: siempre aparecía el liderazgo. Da igual el sector, el tamaño o la estructura. El liderazgo estaba detrás de gran parte de los resultados.
Ahí nació LeIA, nuestro simulador de conversaciones difíciles para managers. Porque entendimos que la salud mental era una consecuencia y que los datos, por sí solos, tampoco solucionaban nada si quien lidera equipos no estaba preparado para trasladar la estrategia al día a día.
Al final, el liderazgo es el gran catalizador —o el gran bloqueador— de la cultura, el bienestar y el rendimiento.
La Voz del Talento: ¿Cuál ha sido el aprendizaje más sorprendente que habéis obtenido trabajando con empresas y miles de empleados durante estos años?
Rebeca Calvo: Que una estrategia vale lo que vale su ejecución, y la ejecución es, casi siempre, comunicación.
He visto exactamente la misma iniciativa generar resultados opuestos dependiendo de cómo se comunicaba. No cambiaba la acción. Cambiaba el relato y, con él, la emoción que despertaba en las personas.
Por eso la comunicación no debería ser considerada únicamente una cuestión de marketing. Es una palanca estratégica de Recursos Humanos.
Además, quien traduce los valores de una organización al día a día no es un correo corporativo. Es el manager. Si no entiende la estrategia, no puede representarla. Y si no la representa, acaba convirtiéndose en el cuello de botella de cualquier transformación.
Por eso creemos que los cambios no se comunican al final del proceso. Se construyen desde el principio junto a quienes van a sostenerlos. Dirección, managers y equipos deben formar parte de esa conversación.
Después de estos años tengo clara una idea: las empresas cambian según cómo se hablan a sí mismas. Y esa conversación suele estar en manos de quienes lideran.
La Voz del Talento: Se habla mucho de bienestar laboral, pero ¿qué están haciendo bien las organizaciones y qué siguen haciendo mal?
Rebeca Calvo: Lo que sigue fallando es la coherencia.
Muchas organizaciones han incorporado iniciativas de bienestar, pero esas iniciativas no siempre llegan a la experiencia real de las personas. Se quedan en una capa superficial de medidas aisladas o beneficios que no transforman nada.
También veo con frecuencia organizaciones cuyos valores son impecables en la web corporativa, pero difíciles de encontrar en los comportamientos de quienes lideran equipos.
Ese desfase entre lo que una empresa dice que es y lo que realmente hace tiene un coste enorme. Reduce el compromiso, afecta a la productividad, incrementa las rotaciones y erosiona la marca empleadora. Al final rompe algo muy importante: el contrato psicológico que existe entre una persona y una organización.
La parte positiva es que hablar de bienestar ya no es un tabú. En 2021 era una conversación muy difícil. Hoy muchas empresas han empezado a recoger datos y a prestar atención a estos temas. Aún hay más ruido que estrategia en algunos casos, pero sin duda se han dado pasos importantes.
La Voz del Talento: Has dicho en varias ocasiones que los managers son una figura clave para el bienestar. ¿Por qué seguimos invirtiendo tanto en tecnología y tan poco en ayudarles a tener mejores conversaciones?
Rebeca Calvo: Porque nos gustan demasiado las certezas.
La tecnología tiene un retorno relativamente fácil de visualizar. Ya hemos entendido su valor y, con la irrupción de la inteligencia artificial, muchas organizaciones la perciben como una ventaja competitiva evidente.
Las habilidades humanas, en cambio, siguen viviendo en el cajón de lo intangible. Seguimos pensando que son importantes, pero no estratégicas.
El problema es que estamos entrando en una economía basada en capacidades. Los conocimientos técnicos ya no son suficientes para diferenciarse. Lo que marca la diferencia son competencias como el pensamiento crítico, la adaptación al cambio, la capacidad de aprendizaje o el liderazgo.
Una conversación difícil no suele aparecer en un dashboard. Sin embargo, puede terminar provocando una baja, una renuncia o una pérdida de compromiso.
Por eso creo que ha llegado el momento de tratar el liderazgo como un objetivo estratégico. Medirlo, entrenarlo y entender su impacto real en los resultados del negocio.
La Voz del Talento: ¿Cómo imaginas que cambiará la relación entre salud mental, liderazgo e inteligencia artificial durante los próximos cinco años?
Rebeca Calvo: Creo que existen dos caminos posibles y ambos parten de una misma pregunta: ¿vamos a utilizar la IA para potenciar a las personas o para sustituirlas?
Existe un escenario donde la IA se convierte en una herramienta de control, vigilancia y sustitución. Puede parecer atractivo a corto plazo, pero creo que tiene limitaciones importantes. La tecnología no va a solucionar procesos que ya estaban mal diseñados desde el origen.
El otro camino es el de la Inteligencia Humana Aumentada. Utilizar la IA para ampliar nuestras capacidades, no para reemplazarlas.
En ese contexto, la IA puede convertirse en un entrenador para managers. Puede ayudarles a practicar conversaciones difíciles, entrenar habilidades o prepararse para situaciones complejas. No mantendrá la conversación por ellos, pero sí puede ayudarles a afrontarla mejor.
Y eso tiene implicaciones enormes para el aprendizaje, el liderazgo y la transformación de las organizaciones.
La Voz del Talento: Imagina que dentro de veinte años alguien analiza cómo evolucionó el trabajo en esta época. ¿Qué te gustaría que Mentiness hubiera aportado a esa transformación?
Rebeca Calvo: Una palabra: consciencia.
Me gustaría que dentro de veinte años fuera evidente que el liderazgo no es un adorno ni una competencia secundaria, sino uno de los principales catalizadores del bienestar y del rendimiento.
También me gustaría que la inteligencia artificial se entendiera como una aliada de las capacidades humanas y no como una amenaza permanente.
Y me gustaría ver a la psicología ocupando un lugar natural dentro de los departamentos de Recursos Humanos, actuando como puente entre las personas, el negocio y la tecnología.
Si Mentiness puede contribuir a construir ese futuro con rigor, con ciencia y —como decimos en Galicia— con sentidiño y con xeito, sentiré que el esfuerzo habrá merecido la pena.
