El modelo de inteligencia artificial Halley

¿Despidos por la IA o por los números de siempre? Una mirada crítica a cómo la tecnología se convierte en coartada perfecta para justificar ajustes de plantilla.

OPINIÓN

Juan Martinez

6/20/20263 min leer

¿De verdad la IA ha despedido a alguien, o solo ha dado el titular perfecto?

Hay algo importante que necesitamos entender: los ajustes en plantillas, despidos y EREs son el resultado de un ejercicio financiero. Que la IA tenga impacto no significa que cada despido anunciado en su nombre tenga a la IA como causa real.

Veamos la causa económico-financiera. La más común es la presión por la rentabilidad, ya sea porque los márgenes se han deteriorado, porque las ventas han caído o sencillamente porque el inversor quiere que crezca la rentabilidad para acceder a mejores dividendos o a una mayor valoración en una posible venta.

Si además se incrementa el gasto por las licencias de inteligencia artificial, hay que pagarlo porque a corto plazo no hay impacto en unos resultados que lo justifiquen. Es decir, pagas licencias hoy pero no hay un retorno en ventas que cubra esos gastos.

¿El resultado? Reducir plantilla. Y no siempre porque sobren personas o porque haya profesionales ociosos. Te lo explico.

Cuando el financiero analiza las cuentas, las personas aparecen como una partida de gasto más. La maquinaria se está amortizando y permite poco juego; otros gastos ya se han recortado; quedan las personas. En una hoja de cálculo, la idea de que cinco personas pueden hacer el trabajo de ocho puede cuadrar. Desde el despacho todo tiene una lógica ilógica: “Tendrán que hacer lo mismo con menos personas, es momento de esfuerzo y compromiso”.

Entonces le sumamos la promesa de la IA para generar eficiencias y se crea la narrativa. A los equipos se les pide que sean más eficientes, sin más. Se les da una licencia de IA, una formación breve y un mensaje implícito: o aprendes o tú sabrás. Si no te adaptas parece que es falta de competencia individual. La exigencia se mantiene, el objetivo no baja, y lo que antes hacían ocho ahora han de hacerlo cinco. ¿Alguien ha realizado un análisis serio con datos que valide que es viable? No. Como cliente, ¿alguien te ha preguntado si prefieres pagar en un quiosco de autoservicio? Tampoco, es lo que hay.

Y el relato se convierte en una narrativa pública para gestionar el impacto reputacional. Decirle al inversor y al público que las cuentas necesitan un ajuste afecta a la confianza.

Sin embargo, apalancamos en algo estudiado: la adopción de la IA genera eficiencias de tiempo. Lo que se omite es que son experimentos en entornos controlados, que no se ha demostrado reproducible a escala en cualquier empresa y que, en todo caso, requiere un plan de transformación que, a todas luces, no hemos adoptado. La IA aporta valor cuando se realiza un plan de transformación en procesos, maneras de trabajar y organización, algo que no hacen los ejercicios de eficiencias.

Pero imaginemos que las acciones han bajado un 50% porque ha salido un modelo de IA que puede sustituir la actividad principal de la empresa. ¿La causa de los despidos no es la IA? No. Hablamos de un impacto en la valoración. A nivel financiero, los inversores creen que la IA puede dejar fuera del mercado a esa empresa. Y, al mismo tiempo, desconfían de que su equipo directivo sea capaz de aplicarla con eficacia. Esa empresa no supo anticiparse a ese escenario y no presentó un plan de adopción que la protegiera de esa amenaza.

El poder de la narrativa es alto y se justifican los ajustes con una causa que no es la real. Es la IA más potente: es el modelo Halley. Vamos, que casi podrías justificar el ERE por la IA o porque el cometa Halley cruza la Vía Láctea.

El incentivo mediático también empuja en la misma dirección. ¿Qué funciona mejor como titular de impacto? ¿Qué es mayor tendencia? Los medios amplifican en titulares que las empresas están realizando ajustes de plantilla por la IA. Es innegable que es un factor más entre otros tantos dentro del contexto socioeconómico, como lo son los múltiples conflictos en el mundo o la competencia por las tierras raras. Ahora el titular es la IA.

Sí, te recomiendo que te formes en el uso de la inteligencia artificial y te prepares. Igual que te recomiendo que en tu empresa adoptes la IA orientada a necesidades y estrategias reales, principalmente para conseguir aportar más valor y crecer.

Esa reducción de plantilla responde a razones de toda la vida: una decisión financiera, económica y organizativa. La IA es el cometa que hace que colaboradores, sociedad e inversores miremos a otro lado mientras las causas reales quedan fuera de nuestra mirada.

No estamos ante el modelo de inteligencia artificial Halley; estamos ante el viejo modelo de siempre que nos lleva a mirar al sitio equivocado.