“El futuro es humano”: cuatro expertos coinciden en que la ventaja competitiva ya no estará en la tecnología

Sentido común, capacidad de aprendizaje, liderazgo y adaptación fueron algunas de las competencias señaladas como decisivas durante el primer encuentro del ciclo “En clave de empresa”, impulsado por Wayco en Valencia.

NOTICIA

Redacción

6/17/20264 min leer

La inteligencia artificial está transformando empresas, profesiones y modelos de negocio a una velocidad difícil de ignorar. Sin embargo, cuando la conversación gira hacia el talento, las conclusiones no siempre apuntan en la dirección que cabría esperar.

Esa fue una de las principales ideas que dejó el primer encuentro de En clave de empresa, el nuevo ciclo de conversaciones impulsado por Wayco para analizar los desafíos que están redefiniendo la gestión empresarial. Bajo el título Más allá de la IA: cómo desarrollar el talento humano en la era de los algoritmos, el debate reunió a Mara Casillas, Associate Partner de Page Executive; Borja Fos, Senior Manager International & Executive Search en Melt Group; Tiago Santos, VP of Community and Growth en Sesame; y Juan Tinoco, Group HR Director Markets & Categories en Hero.

Aunque las perspectivas eran diferentes, el diagnóstico fue sorprendentemente coincidente.

La tecnología seguirá ganando protagonismo, pero las capacidades que marcarán la diferencia serán cada vez más humanas.

El valor diferencial que la IA no puede replicar

Mara Casillas defendió que el desarrollo del talento no puede limitarse a la adquisición de conocimientos técnicos ni a la formación puntual. En su opinión, las organizaciones necesitan ayudar a las personas a identificar aquello que las hace realmente valiosas dentro de un entorno profesional cada vez más automatizado.

"Las habilidades no se limitan a un curso, sino que debemos integrarlas en el día a día", señaló durante el encuentro.

Para Casillas, dos capacidades destacan especialmente en este nuevo contexto: el sentido común y el autoconocimiento profesional. Ambas permiten comprender cuál es la aportación diferencial de cada persona y tomar decisiones con criterio en escenarios complejos.

"Son aspectos que la inteligencia artificial no puede reemplazar", afirmó.

Su reflexión conecta con una preocupación creciente en muchas organizaciones. A medida que la IA facilita el acceso a información, análisis o automatización de tareas, el verdadero valor empieza a desplazarse hacia capacidades más difíciles de sistematizar, como el juicio, la interpretación o la comprensión del contexto.

Equipos capaces de aprender más rápido

Borja Fos situó el foco en otro desafío que afecta directamente a las organizaciones: la velocidad del cambio.

Según explicó, muchas empresas siguen operando bajo la premisa de que los conocimientos adquiridos durante años continuarán siendo suficientes para afrontar el futuro. Sin embargo, la realidad está obligando a revisar esa idea.

"Es fundamental crear sinergias para que los equipos vayan a la misma velocidad y con un objetivo común", señaló.

En su opinión, las compañías necesitarán cada vez más profesionales capaces de adaptarse a escenarios cambiantes y de aprender continuamente.

"Quien tenga miedo al avance de la IA es que realmente no está aportando un valor clave a la compañía", afirmó, defendiendo que el factor humano gana relevancia precisamente cuando las tareas más repetitivas empiezan a automatizarse.

Aprender a desaprender

Uno de los mensajes más interesantes de la jornada llegó de la mano de Tiago Santos.

Frente a la tendencia de responder a cualquier reto relacionado con la inteligencia artificial mediante programas de formación, el directivo de Sesame planteó una cuestión previa: comprender cuál es el problema que realmente necesita resolver cada organización.

"Dar formación de inteligencia artificial no es la solución", explicó. "Hay que buscar cuál es la problemática para saber qué necesita cada uno de los equipos."

Santos defendió además una habilidad que cada vez aparece con más frecuencia en las conversaciones sobre talento: la capacidad de desaprender.

En un entorno donde las reglas cambian constantemente, aferrarse a formas de trabajar que funcionaron en el pasado puede convertirse en una limitación.

"No se trata de tener las respuestas. Se trata de hacer las mejores preguntas", afirmó.

Para él, la competencia más importante sigue siendo sorprendentemente sencilla:

"El sentido común es la habilidad más importante de todas".

Las competencias que marcarán la próxima década

Juan Tinoco llevó la conversación hacia el horizonte de 2030 y las capacidades que, previsiblemente, demandarán las organizaciones durante los próximos años.

Junto a las habilidades técnicas, destacó cuatro competencias que considera especialmente relevantes: el pensamiento creativo, el liderazgo e influencia social, la resiliencia y el learning agility, entendido como la capacidad para aprender y adaptarse rápidamente a nuevos contextos.

Tinoco insistió en la necesidad de recuperar una relación activa con el aprendizaje.

"No basta con adquirir conocimientos. Tenemos que volver a aprender a aprender", vino a señalar durante el encuentro, defendiendo que los profesionales deberán convertirse en protagonistas de su propia transformación.

Una conversación que va más allá de la inteligencia artificial

Aunque el debate giró en torno al impacto de la IA, la conclusión final fue menos tecnológica de lo que cabría esperar.

Los participantes coincidieron en que la cuestión central no consiste en competir contra los algoritmos, sino en desarrollar aquellas capacidades que los algoritmos no poseen.

La capacidad de interpretar situaciones complejas, influir en otras personas, adaptarse a la incertidumbre, liderar equipos o tomar decisiones con criterio aparece cada vez más como el verdadero diferencial profesional.

Quizá por eso una de las frases que más consenso generó durante la jornada fue también la más sencilla.

"El futuro es humano."

Y, precisamente por eso, las organizaciones tendrán que prestar más atención que nunca al desarrollo de las personas.