El empleo turístico cambia de perfil
Un análisis de Randstad sobre las principales ocupaciones del turismo y la hostelería revela un sector cada vez más estable, más sénior y con una creciente aportación del talento internacional.
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Cada verano vuelve la misma conversación: ¿Habrá suficientes camareros? ¿Encontrarán las empresas el personal que necesitan? ¿Seguirá siendo la hostelería uno de los grandes motores del empleo estacional?
Sin embargo, detrás de esas preguntas existe una transformación mucho más profunda.
La radiografía de las principales ocupaciones del turismo y la hostelería elaborada por Randstad a partir de la Encuesta de Población Activa revela que el mercado laboral del sector ya no responde a muchos de los estereotipos que lo han acompañado durante décadas.
El empleo sigue creciendo, pero también está cambiando de rostro.
El contrato indefinido deja de ser la excepción
Quizá el cambio más significativo tenga que ver con la estabilidad.
Lejos de la imagen tradicional de un sector marcado por la temporalidad, la mayoría de las ocupaciones clave presentan ya un predominio claro del contrato indefinido.
Los camareros asalariados cuentan con un 84,9% de contratos indefinidos, mientras que los cocineros superan el 90% y el personal de limpieza también rebasa ampliamente el 80%.
En cifras absolutas, más de 535.000 camareros, 610.000 profesionales de limpieza y 273.000 cocineros desarrollan actualmente su actividad con contrato indefinido.
La reforma laboral ha cambiado el tipo de empleo que sostiene buena parte de la industria turística.
La estacionalidad sigue existiendo. La precariedad estructural, al menos desde el punto de vista contractual, empieza a reducirse.
El turismo también envejece
Otro dato rompe con una idea ampliamente extendida. Aunque la hostelería continúa siendo una puerta de entrada al empleo para miles de jóvenes, el peso del talento sénior no deja de crecer.
Casi la mitad de los profesionales que ocupan estas posiciones tiene más de 45 años, con más de un millón de trabajadores distribuidos entre las franjas de 45 a 54 años y mayores de 55.
La fotografía cambia según la ocupación.
Los camareros siguen concentrando una presencia importante de trabajadores jóvenes, especialmente menores de 25 años y profesionales de entre 25 y 34 años.
Sin embargo, el personal de limpieza presenta una estructura muy diferente.
Más de 500.000 profesionales de este colectivo superan los 45 años, convirtiéndose en una de las ocupaciones con mayor concentración de talento sénior de todo el sector.
El turismo ya no es únicamente una industria de primer empleo. También se ha consolidado como un espacio de estabilidad profesional para miles de trabajadores con experiencia.
La internacionalización ya sostiene el empleo
Quizá el cambio más relevante tenga que ver con el origen de los profesionales.
El estudio muestra que casi uno de cada tres trabajadores que ocupa posiciones clave en turismo y hostelería es extranjero.
Actualmente son más de 654.000 personas, una cifra que ha crecido un 56% desde 2019 y que representa cerca del 30% del empleo analizado.
Antes de la pandemia suponían aproximadamente el 22%.
Hoy se han convertido en un pilar imprescindible para mantener la actividad de uno de los sectores estratégicos de la economía española.
El dato refleja una realidad que trasciende la hostelería.
La inmigración se ha convertido en uno de los principales factores que explican el crecimiento reciente del empleo en España, especialmente en actividades con mayores dificultades para cubrir determinadas posiciones.
Una industria todavía muy femenina... pero no en la dirección
La distribución por género también deja una fotografía desigual.
Las mujeres representan el 67,5% del empleo en las principales ocupaciones analizadas, con cerca de 1,5 millones de trabajadoras.
Su presencia resulta especialmente mayoritaria en puestos como limpieza, recepción hotelera, agencias de viaje o atención al cliente.
Sin embargo, el equilibrio desaparece cuando se observan las posiciones de mayor responsabilidad.
Los hombres continúan ocupando la mayoría de los puestos directivos en empresas de restauración y alojamiento.
La feminización del empleo sigue sin traducirse en una representación equivalente en los espacios de decisión.
El gran reto ya no es contratar
La campaña de verano volverá a generar cientos de miles de contrataciones en toda España.
Pero la fotografía que deja el sector invita a una reflexión más amplia. Las empresas ya no solo necesitan incorporar personas para cubrir la demanda estacional.
También deben gestionar equipos más diversos desde el punto de vista generacional, cultural y profesional.
La estabilidad contractual aumenta, el talento sénior gana peso, la aportación del trabajador extranjero resulta cada vez más decisiva.
Y la cualificación comienza a marcar diferencias entre las posiciones más operativas y aquellas que requieren un mayor componente técnico.
Quizá el mayor cambio que está viviendo la hostelería española no tenga que ver con el turismo. Tiene que ver con la transformación de las personas que hacen posible que ese turismo funcione.
