El coste invisible del apagón de los mandos – La historia de Juan

Cuando un profesional asume nuevas responsabilidades sin reconocimiento ni apoyo, el desgaste no se queda en lo individual. Termina afectando a su salud, a su equipo y a los resultados de la organización.

OPINIÓN

Victoria Ambrós

10/15/20264 min leer

Esta es la historia real de Juan, una persona amable, comprometida y servicial.

Juan (nombre ficticio) trabaja en una empresa pesquera, es el adjunto al director del departamento de logística.

Hace 7 meses, la empresa decide de forma fulminante despedir al responsable del departamento de logística, el superior directo de Juan.

Tras el despido, llaman a Juan al despacho de dirección. Le proponen hacerse cargo del equipo de logística, formado por seis personas. Si no acepta, buscarán a alguien fuera de la empresa.

Juan dice que sí, que está preparado y que asume dicha responsabilidad.

El nuevo rol exige más tiempo para organizar al equipo, planificar rutas, resolver incidencias y reportar resultados. Para no dejar pendientes sus tareas anteriores, Juan empieza a prolongar su jornada de forma habitual.

Esto ha repercutido en su vida personal, ya no entrena durante la semana con sus amigos al fútbol y los fines de semana está agotado.

Durante una formación individual, Juan me contó su situación. Decía que era algo momentáneo, hasta hacerse con todas sus responsabilidades. Han pasado siete meses. Misma categoría, misma nómina, distinto trabajo: dirige un equipo y reporta resultados a la dirección general.

Juan es una persona de carácter apacible y poco dado a pedir lo que por desempeño le corresponde, pero eso no evitó que empezara a sentir que la empresa no le estaba reconociendo su esfuerzo, la presión aumenta, pero el salario sigue siendo el mismo.

Su carácter poco a poco se hace más reactivo porque siente que la empresa tiene una deuda con él, y su comportamiento cambia.

Su rostro se ha transformado en ceño fruncido y cara de pocos amigos cada vez que alguien se dirige a él.

Taciturno y de pocas palabras, empieza a tener problemas estomacales. No duerme bien, se despierta varias veces durante la noche y le cuesta retomar el sueño.

Juan ya no sonríe, ha perdido peso y cada vez se le ve más y más triste.

Su nivel de compromiso va siendo cada vez menor, y como no es una persona que exprese lo que siente, acaba desconectando, aunque esté en su puesto de trabajo.

Cuando el mando intermedio se desgasta en silencio

Las emociones se contagian. La transformación de Juan no quedó en el ámbito personal; afectó a cada interacción con su equipo, impactando directamente en el rendimiento y compromiso del grupo.

El burnout no es una insignia de honor; es una señal de alarma.

No indica que la persona no esté capacitada, sino que lleva demasiado tiempo respondiendo a demandas elevadas sin apoyo, sin recursos ni margen de decisión.

«Se está normalizando el agotamiento de los managers, mandos intermedios o jefes de equipo de forma peligrosa para ellos y para las organizaciones».

Cuando el desgaste deja de verse como un riesgo organizativo y empieza a tratarse como un asunto privado, surgen comentarios como estos:

«Tiene que organizarse mejor, aprender a gestionar el tiempo», «debe gestionar la presión» o «necesita ser más resiliente».

Las herramientas personales importan. Mucho.

Sin embargo, ninguna técnica de respiración, ninguna formación en mindfulness y ninguna recomendación de autocuidado puede compensar, por sí sola, un diseño organizativo defectuoso que mantiene a sus mandos en alerta permanente.

La buena noticia:

«Las emociones de serenidad, coherencia, compromiso, empatía, también se contagian».

El coste de no intervenir

Lo que le pasó a Juan tiene un precio y se puede calcular.

Si analizamos esta situación con datos económicos, el impacto se vuelve alarmante. No apoyar a la estructura directiva no genera un ahorro; representa un dinero que se deja de ganar cada año.

Lo que dicen los datos

Los mandos están perdiendo el compromiso más rápido que nadie, y en España la salud mental ya es la segunda causa de baja.

Te señalo los datos más importantes:

  • Managers comprometidos (mundo): 31 % en 2022 → 22 % en 2025; descenso de 9 puntos.

  • Ventaja de compromiso del manager sobre su equipo: de +11 puntos en 2022 a +3 en 2025.

  • Peso del manager en el compromiso del equipo: 70 % de la varianza.

  • Empleados comprometidos en Europa: 12 %, la región más baja del mundo (media global 20 %).

  • Personas comprometidas en España: 10 %.

  • Estrés diario en el trabajo en España: 39 %.

Fuente: Gallup 2026.

Nuestro principal activo son las personas y justamente los mandos intermedios son realmente los que soportan toda la estructura organizativa. Son la red que cohesiona la estrategia, la producción, son el ligamento que une todas las acciones que configuran la buena o mala evolución de los resultados.

Si una organización no cuida sus equipos de soporte, ¿cómo aspira a ser sostenible y rentable?

Ahora unas preguntas para la reflexión:

  • ¿Generamos un entorno de seguridad suficiente para señalar lo que está dañando la operativa antes de que el mando implosione?

  • ¿Estamos tratando como problemas individuales lo que en realidad son fallos en el diseño de la organización?

  • ¿Qué estado emocional queremos propiciar en la cultura de nuestra empresa?


¿Reconoces situaciones como la de Juan en tu empresa?

¿Qué está haciendo tu organización para que sus mandos intermedios asuman responsabilidades sin poner en riesgo su salud, su compromiso y el rendimiento de sus equipos?

Prevenir el desgaste no consiste únicamente en ofrecer herramientas individuales; requiere revisar cargas, expectativas, autonomía, recursos, reconocimiento y apoyo.

Puedes hacerlo con personal de tu propio equipo o contar con la mirada de una persona externa que pueda aportar lo que el sesgo del hábito te impide ver.

Recuerda que las emociones se contagian.

Soy Victoria Ambrós, trabajo con equipos directivos en gestión del estrés y liderazgo consciente a través de Programa Destres®.

Recurso: Te invito a calcular el coste de la rotación y las bajas en tu organización, utilizando la calculadora de retorno de inversión de Programa Destres.

Si quieres compartir tu experiencia, estaré encantada de leer tus comentarios.