11 años después y la caja de Pandora ya rebosa

Durante años hemos hablado de bienestar mientras evitábamos mirar de frente los riesgos psicosociales. Las cifras de absentismo y salud mental obligan ahora a abrir una conversación que muchas organizaciones prefirieron mantener cerrada.

OPINIÓN

Victoria Ambrós Domínguez

9/14/20263 min leer

Este es un artículo que nace desde la evidencia de los resultados del trabajo no realizado en prevención de estrés en muchas empresas durante los últimos 11 años o más.

En el año 2015 asistí a una conferencia sobre Prevención de Riesgos Laborales, y entonces yo ya había empezado a difundir el trabajo de prevención con especial atención al estrés, porque tenía claro que iba a tener una gran incidencia a medio y largo plazo en la cuenta de resultados de las empresas.

En aquella conferencia en la CEP (Confederación de Empresarios de Pontevedra), titulada «Riesgos Psicosociales y Gestión de Estrés», pregunté cómo se estaba trabajando la gestión de estrés y uno de los ponentes comentó que hablar sobre estos riesgos psicosociales es como «abrir la caja de Pandora»: nunca se sabe lo que puede salir; así que mejor dejarla cerrada.

Yo pensaba en aquel entonces que el problema no estaba en abrirla o dejarla cerrada, el problema es que esta caja negra siga existiendo en la empresa, porque, al fin y al cabo, aunque no se abra, terminará por romperse sin contención, y eso sí que es un problema. De hecho, escribí en el blog de programadestres.com varios artículos al respecto.

A día de hoy, septiembre de 2026, las cifras, por desgracia, han convertido en verdaderas mis preocupaciones de aquel entonces.

Hoy en Galicia tenemos una tasa de absentismo del 8,4 %, más alta que la media de España. Aunque no exista aún una cifra autonómica oficial de coste empresarial actualizada para 2025–2026, Galicia soporta una intensidad de absentismo claramente superior a la media española, y el fenómeno nacional ya se estima en más de 59.000 millones de euros anuales.

Estas cifras pueden contener unos valores engañosos que conviene aclarar.

Dejemos de confundir dos cosas:

  1. La baja médica no es el problema. Es el síntoma.

  2. El absentismo e incapacidad temporal no son lo mismo:

La incapacidad temporal protege la salud de quien quiere trabajar y no puede —no es un deseo de no trabajar—.

Las IT por salud mental (ansiedad, estrés, depresión) son ya la segunda causa en porcentaje de todas las IT. Juntas representan el 61 % de los procesos de IT activos en la comunidad, algo se está haciendo mal o directamente no se está haciendo.

La pregunta que de verdad importa no es «cómo reducimos las bajas», sino:

¿Qué está ocurriendo en nuestras empresas para que cada vez más personas necesiten dejar de trabajar por motivos de salud?

Por mi trabajo lo que me toca explorar es la realidad dentro de la empresa, y aquí la cosa se pone incómoda.

Las etiquetas de acciones de bienestar no sirven si solo son fachada.

El hacer un taller de gestión de estrés, o un taller de liderazgo o de comunicación o dirección de equipos está bien como entrada, como puerta a una acción que de verdad busque cambiar la dinámica interna de la operativa y clima laboral; de lo contrario, produce el efecto contrario.

Las personas que trabajan en una empresa saben perfectamente cuándo la actividad se realiza para cumplir expediente y cuándo hay sinceridad en la decisión de generar bienestar.

Cuando es solo para cubrir el expediente, esta actividad se convierte en una acción muerta antes del inicio, no solo no produce ningún resultado beneficioso, sino que produce rechazo en los participantes y da igual que la práctica sea un excelente recurso, ya demostrado en cientos de investigaciones, y que el ponente sea una eminencia, la intención percibida borra todo lo demás.

Así que abramos la caja de Pandora de verdad, para limpiar lo que haya que limpiar y evitar que la herida, si existe, derive en gangrena en la empresa y se extienda a la salud de todos los implicados.

Que no se nos llenen las redes de titulares de Semana del Bienestar con oropeles y fotos.

El entorno de trabajo puede ser saludable o enfermizo y ahí está la cuestión.

No hablo del estrés o la gestión emocional que cada individuo hace en su vida personal, no; estoy hablando de entornos de trabajo: de sobrecarga, de baja consideración o capacidad de toma de decisiones, de no pagar horas extras y obligar a realizarlas…

Es imprescindible que de verdad empecemos a tener claro que:

«Sin personas sanas, no hay cuenta de resultados saneada. Eso no es bienestar corporativo, es aritmética».

Como decimos en Galicia, empresas saludables, «habelas, hailas».

Empecemos por conocernos.

¿Tiene sentido abrir una conversación sobre bienestar real y regulación del estrés en los equipos que gestionas?

Después de 11 años, no me cabe duda de que esta conversación cobra aún mayor sentido que en el año 2015.

¿En tu empresa esta conversación tiene lugar?

Me encantará leer tus comentarios.